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PUNKAPOCALIPTYC: "La Leyenda del Mongolongo de Oro"
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PUNKAPOCALIPTYC: "La Leyenda del Mongolongo de Oro" Desconectado Abrasapuentes
Cabo (340 mensajes) . 19 Sep 2017, 16:12

"El P√°ramo se hab√≠a convertido en un colecci√≥n de zumbados, iluminados y buscavidas de lo m√°s extravagantes, todos tratando de localizar aquella estatua llena de dorados y que rezumaba alucinancia por los cuatro costados‚Ķ, o al menos eso dec√≠a la pe√Īa que no paraba de cotorrear sobre aquel chismorreo que hab√≠an dado en llamar ‚ÄúEl Mongolongo de Oro‚ÄĚ

Puentechatarra se estaba quedando vac√≠a de pe√Īa, d√≠a tras d√≠a sal√≠an m√°s y m√°s bandas a tope de fulanos siguiendo rumores, visiones en sue√Īos o chismorreos de viejas. Algunas bandas eran poco menos que tres fulanos armados con cuatro palos que recorrer√≠an el P√°ramo durante d√≠as, los pocos integrantes afortunados que acabar√≠an volviendo a Puentechatarra, lo har√≠an medio muertas de sed y hambre, delirando sobre los peligros que tuvieron que afrontar, los asaltos que sufrieron a manos de otras bandas o de las bestias del P√°ramo‚Ķ, pero esas historias de fracaso y miseria no nos ata√Īen a nosotros. Otros hablaran de sus penas, nosotros contaremos las haza√Īas de la Coronel Sander y su pe√Īa

A la coronel Sander todo aquel parloteo sobre ese moj√≥n dorado, le parec√≠a aut√©ntica mierda de bufamello, pero en el saqueo y pillaje al que pod√≠a someter a aquellos locos s√≠ que ve√≠a una oportunidad, aprovecharse de los peque√Īos grupos que encontrase en su camino para desvalijarles de todo lo que llevasen encima y de paso ajustar cuentas pendientes con alguna gente que llevaba un tiempo busc√°ndole las cosquillas.

Decidi√≥ tirar de su mejor gente para ese trabajo, no quer√≠a fulanos blandos que manoseasen nerviosamente sus armas cuando llegase el momento de ponerse serios. No lo dud√≥ ni por un momento, esa gente ten√≠an que ser los muchachos de Clint ‚Äúel Guapo‚ÄĚ, que hab√≠an demostrado en los √ļltimos tiempos que sab√≠an fajarse en el P√°ramo, eran kies curtidos y seguros de si mismos, que confiaban en su destreza y sab√≠an apoyarse en sus compa√Īeros para ser a√ļn m√°s letales. As√≠ que llam√≥ a su hermana menor, Betty ‚Äúla Fea‚ÄĚ, para que le acompa√Īara y baj√≥ en persona hasta el local que regentaba en persona Clint para hablar con √©l, no ten√≠a por qu√© hacerlo, ella era la jefa de todos aquellos k√≠es, pero siempre le hab√≠a gustado guardar las formas y reconocer los m√©ritos de su gente. Ir en persona a hablar con √©l era un simple gesto, algo que sab√≠a que su mano derecha valoraba y serv√≠a para reforzar su f√©rrea lealtad.


-                     Las cosas est√°n as√≠ ‚ÄúGuapo‚ÄĚ- Sanders estaba sentada en el despacho de Clint exponiendo como ve√≠a la situaci√≥n en el P√°ramo. ‚Äď Para nosotros es otra oportunidad para afianzarnos un poco m√°s en Puentechatarra y ajustar cuentas con un par de bastardos que nos la tienen jurada, quitarnos de en medio a un par de arribistas y de paso rapi√Īar lo que podamos por el camino -.


-                     Es una cuesti√≥n de prestigio -. Clint se encogi√≥ de hombros y asinti√≥. - ¬ŅA quien voy a llevar? ‚Äď

Sander rió para sus adentros, el tipo seguía siendo parco en palabra, pero rápido en decisiones. No le gustaba andarse por las ramas y eso siempre fue lo que le gustó de él, por eso era su mano derecha, más allá de la brutalidad que era capaz de demostrar en el combate, era por su eficacia y rapidez al encarar las decisiones que había que tomar.

-          Quiero que selecciones a cuatro de tus chicos y que t√ļ vayas con ellos. √Čsta vez os acompa√Īar√© yo, hace tiempo que no salgo fuera y tengo que mantenerme en forma antes de que cualquiera empiece a pensar que me estoy volviendo d√©bil y quiera probar nuestra fuerza.

-          ¬ŅAlguien m√°s? -.

El cabrón era rápido, concedió Sander. De eso no había duda, Betty se había quedado fuera del despacho con los muchachos de Clint, ya llevaba un tiempo mandándola de recadera por su cadena de tres locales y creía que había llegado el momento de que saliese al Páramo y demostrase si estaba hecha para asumir más responsabilidades.

-          Voy a foguearla Clint -. Mir√≥ directamente a los ojos de su segundo esperando ver alguna reacci√≥n. No puedo permitir que siga bajo mi sombra si quiere hacerse respetar. Ella tiene que labrarse su propia reputaci√≥n - .

-          Yo tambi√©n lo har√≠a -, zanj√≥ Clint evitando discusiones, estaba de acuerdo con su jefa, realmente cre√≠a que la muchacha deb√≠a demostrar su val√≠a si quer√≠a hacerse respetar. ‚Äď No se preocupe jefa, d√©jemela a m√≠, har√© que nos sea √ļtil sin tener que exponerse demasiado. Lo justo para que le pille el gusto al P√°ramo -. Permiti√≥ que asomase su sonrisa lobuna despu√©s de decir aquello‚Ķ

Ya estaba todo dicho entonces, así que los dos se levantaron y salieron fuera del despacho. Los KFC salían de nuevo al Páramo y esta vez lo hacían con su jefa a la cabeza…"


 
Bajo estas premisas acudí al torneo de Punkapocaliptyc que se jugó el fin de semana del 16 y 17 de septiembre en las Freaks Wars. Torneo consistente en tres partidas, en la primera de ella la asignación de rival se realizaría a través de sorteo y los dos siguientes se emparejarían rivales en función de los resultados obtenidos en las partidas anteriores.
 

Mi lista para el Torneo de las Freaks estaba compuesta por:


La coronel Sander: Jefa Pandillera, con rifle, 4 balas y un filo medio

Clint "el Guapo": Curtido, con escopeta, dos balas y filo medio

Danny: Pandillera con arco

Jaime Oliver: Pandillera con arco

Alabama: Pandillera con arco

Betty "la Fea": Piltrafa con maza

Susy: Piltrafa con maza



Había llegado el momento de volver a salir al Páramo

madrid *
  Han dado +1: tonijor.
     
     

Re:PUNKAPOCALIPTYC: "La Leyenda del Mongolongo de Oro" Desconectado Abrasapuentes
Cabo (340 mensajes) #1. 19 Sep 2017, 16:23

Primera Partida:

Escenario: ‚ÄúLa Rebeli√≥n de las M√°quinas‚ÄĚ:

"Parec√≠a que hab√≠a transcurrido una eternidad desde que salieron por la puerta oeste de Puentechatarra hac√≠a ya una semana. Lo mismo daba haber salido por cualquiera de las puertas del asentamiento, pues no llevaban destino definido, su objetivo no era buscar nada concreto y s√≠ aprovechar las oportunidades que el P√°ramo les fuese deparando. Hasta el momento ya hab√≠an localizado un par de montones de chatarra que las tormentas de arena hab√≠an dejado al descubierto y de los que convenientemente se llevaron todo lo que les pudo parecer medianamente √ļtil o interesante para vender. Tambi√©n dieron cuenta de un par de peque√Īos grupos de aquellos tronaos que se lanzaron al P√°ramo con la esperanza de buscar la estatua esa de oro que hab√≠a hecho que la gente perdiese la cabeza‚Ķ . Joder, Sander no recordaba tanta gente deambulando por el P√°ramo en su maldita vida, hab√≠a m√°s pe√Īa por ah√≠ corriendo de una lado a otro como pollo sin cabeza, que cuando se sal√≠an a la venta las jodidas entradas para ‚ÄúEl Gran Casta√Īazo‚ÄĚ.

Co√Īo, si hasta se rumoreaba que se hab√≠a visto a Furiosa, El Loco Max o incluso a Ochodedos deambulando por ah√≠ con algunas bandas. Seguro que la mitad de aquellas historias eran mierda de gusarapo y de la otra mitad‚Ķ, bueno, Sander esperaba que se tratase de gente haci√©ndose pasar por ellos para espantar a posibles rivales‚Ķ . Ella lleg√≥ a pensar en vestir a algunos de sus chicos como Max o Furiosa cuando comenz√≥ a escuchar los rumores‚Ķ, pero que co√Īo, si realmente alguno de ellos estaba por all√≠ o se enteraba de que se hab√≠an hecho pasar por ellos, estaba convencida de que ya se encargar√≠an de darle su merecido a aquellos cabrones. La reputaci√≥n y el nombre lo es todo en el P√°ramo y nadie deja pasar una ofensa real o imaginaria a la ligera, no ser√≠a ella quien le diese motivos a ninguna de aquellas malas bestias para presentarse en sus locales dispuestos a aclarar las cosas.


As√≠ que de momento la suerte les estaba sonriendo, ya hab√≠an logrado reunir un bot√≠n considerable que enterraron convenientemente en las Quebradas, aqu√©l laberinto de rocas afiladas y ca√Īones que se suced√≠an sin que pareciese que tuviera fin. Mejor viajar ligeros, as√≠ ahorrar√≠an fuerzas y evitar√≠an atenciones indeseadas de grupos de carro√Īeros como ellos, siempre dispuestos a caer sobre un grupo cargado hasta las trancas de bot√≠n.


Hasta el momento hab√≠an avistado varias veces en la lejan√≠a alguna gran banda, pero la simple contemplaci√≥n mutua de los n√ļmeros y las armas exhibidas bastaron para disuadirse de no entablar combate. No sab√≠a hasta cuando iban a lograr evitar ese tipo de enfrentamiento, pero si ten√≠an que llegar a las armas contra otra partida nutrida como la suya, estar√≠an dispuestos.


Ahora mismo, lo que m√°s preocupa a Sander y sus chicos era la merma en sus reservas de comida y agua‚Ķ, √©sta se estaba agotando y hab√≠a que plantearse si desviarse de aquella zona para buscar alguno de los peque√Īos asentamientos que proliferaban a varios d√≠as de marcha de Puentechatarra donde poder obtener provisiones o bien lanzarse contra una partida rival y arrebatarles por la fuerza lo que ellos necesitaban

Al atardecer de aquel d√≠a, cuando hicieron el alto dispuestos a montar su improvisado campamento para pasar la noche despu√©s de la larga y agotadora marcha del d√≠a y cuando a√ļn estaban tratando de decidir que hacer al d√≠a siguiente, Danny apareci√≥ desde su posici√≥n adelantada como exploradora, silbando desde la distancia para avisar a sus compa√Īeros que era ella la que se estaba acercando, y evitar sorprenderles, no fuese que a alguien demasiado nervioso se le escapase un disparo al escuchar el ruido de pasos a la carrera.

Era la mejor haciendo de rastreadora y disfrutaba con aquellas tareas. Lleg√≥ jadeando hasta las rocas en las que se hab√≠an parapetado sus compa√Īeros mientras ella inspeccionaba la zona y se aseguraba que no les aguardaba ninguna desagradable sorpresa al caer la noche. Se tom√≥ un momento para retomar el aliento, dio un largo trago de agua calentorra que llevaba en su cantimplora e inform√≥ de lo que hab√≠a encontrado:

-          Hay unas colonia de Martinejos un poco m√°s adelante, en una peque√Īa hondonada entre dos colinas -, sonri√≥ con picard√≠a. ‚Äď Esos bichos han escavado sus madrigueras entre los restos de unos bugas, jefa, los dep√≥sitos de los bugas se ven cerrados‚Ķ Lo √ļnico es que me ha parecido ver un par de mutos vigilando la zona -

-          ¬ŅEst√°s segura que los coches est√°n sin tocar? -. Le mir√≥ con intensidad la Coronel Sander.

-          Cerrados est√°n los dep√≥sitos jefa -. Contest√≥ sin amilanarse Danny. -  Si los mutos nos est√°n tendiendo una trampa o s√≥lo pasaban por all√≠‚Ķ, eso no puedo dec√≠rtelo, he venido perdiendo el culo en cuanto he visto el panorama, no vaya a ser que nos madruguen los Martinejos y la gasofa, si es que algo queda‚Ķ -.

Sander miró a Clint y este asintió a la pregunta muda. Danny llevaba mucho tiempo bajo su mando, era espabilada y la mejor exploradora que había tenido nunca a su lado. Sabía leer la situación como nadie y no se le escapaba nunca un detalle.

-          Dib√ļjanos la zona‚Ķ- dijo Sander permiti√©ndose esbozar una sonrisa

 


Comenzaba la primera partida del primer Torneo de Punka en las Freaks. Para m√≠ iba a tener un sabor muy especial, y es que llevaba un tiempo poni√©ndole los dientes largos a Criamon, , un buen amigo mallorqu√≠n,   para que se animara a jugar a Punka, cual no fue mi sorpresa cuando le coment√© que me hab√≠a apuntado al torneo de Punka en las Freaks y me dijo que se estaba planteando venir a las Freaks a jugar el torneo con la banda de Mutardos que hab√≠a comenzado a preparar, ‚ÄúLa Hermandad de la Luna de √Čbano‚ÄĚ, un pu√Īado de mutardos adolescentes con mucha mala baba. As√≠ que cuando finalmente me confirm√≥ que se hab√≠a apuntado al torneo y ya ten√≠a billete de avi√≥n sacado, nos conjuramos para hacer todo lo posible para poder cruzar dados en la primera partida, que es la √ļnica en la que pod√≠amos tratar de forzar el destino, al decidirse por sorteo los contrincantes y no en funci√≥n de cruces seg√ļn los resultados de partidas anteriores. El destino quiso que nos tocase en mesas de juegos contiguas y tras explicarle la situaci√≥n a nuestros rivales, los dos amablemente nos dijeron que no ten√≠an ning√ļn problema en cambiar los emparejamientos. Por lo que finalmente pudimos disputar la tan ansiada partida.


En serio, antes si quiera de empezar el torneo, √©ste fue un gran aliciente para m√≠ y el mejor premio que pod√≠a depararme ese d√≠a. Poder juntarme con un t√≠o tan estupendo como Criamon y jugar la que espero que sea primera de muchas partidas Parame√Īas juntos‚Ķ ¬°Sed Testigos!

La primera partida del Torneo result√≥ ser ‚ÄúLa rebeli√≥n de las m√°quinas‚ÄĚ, √≠bamos a disponer de tres coches en el centro del tablero y tendr√≠amos que tratar de obtener la mayor cantidad posible de puntos de gasolina. En la tabla de sucesos aleatorios volvimos a hacer un poco de trampas‚Ķ Sssssshhhhhhh, que no se entere Isra, ja, ja, ja. En mi defensa dir√© que en agradecimiento por el esfuerzo que hizo Criamon para venir desde Mallorca hasta aqu√≠, quise tener un peque√Īo detalle con √©l y le prepar√© un par de Martinejos como regalo, as√≠ que decidimos de com√ļn acuerdo jugar el suceso aleatorio de los Martinejos usando los que le hab√≠a regalado. Por cierto, respecto al tema de los sucesos aleatorios, recomendar encarecidamente a la gente que meta esa tabla en sus partidas, genera la posibilidad de obtener puntos extras por objetivos secundarios que no pueden ser desde√Īados, ya que te pueden dar o quitar la partida. Un gran acierto crear esa tabla Isra, la he disfrutado mucho en las tres partidas y en la medida de lo posible la usar√© en todas las partidas que pueda.


Una vez que estuvo claro el escenario y el suceso aleatorio que íbamos a jugar, no quedaba más que desplegar. Por la disposición de la escenografía en mesa y por el despliegue que iba realizando mi rival, opté por desplegar muy centrado aunque algo escorado hacia el lado derecho de mi lado de despliegue, tratando de evitar posibles ataques por el flanco de sus tres perromorfos y de paso unas formaciones rocosas en el lado izquierdo que me iban a impedir disparar desde lejos a los mutardos de mi rival.

Mi táctica iba a ser ceder ese lado izquierdo y no disputar el coche que estaba allí, dejando un arquero y a Clint en el centro de la mesa, algo escorados hacia esa zona para entorpecer en la medida de los posible los intentos de extracción de gasolina. Mis otros dos arqueros se situarían en mi flanco derecho para evitar la carga de perromorfos por ese lado, tratando de tumbarlos a distancia con sus arcos o en su defecto retrasarlos en combate cuerpo a cuerpo hasta que Sander o Clint con su filo medio se pudieran encargar de ellos. Todos harían una labor de cobertura de mis dos piltrafas, que en el fondo serían las que iban a llevar el peso de la partida, tratando de obtener la mayor cantidad de puntos extrayendo gasolina. Su labor no era combatir, era darme la partida. Si el rival lograba llegar a contactarlas en combate y tumbármelas, la partida se me iba a poner muy cuesta arriba.


Mi rival se present√≥ con un Cabez√≥n, el ‚ÄúGran Hermano de √Čbano‚ÄĚ, tres perromorfos, cuatro o cinco mutardos y una bestia del Pozo

 

"Sander y sus chicos coronaron la peque√Īa elevaci√≥n todos a una, formando una delgada l√≠nea que barr√≠a cada cent√≠metro de la loma. Llevaban sus armas preparadas para usarlas en cualquier momentos, flechas encordadas en los arcos, rifle y escopeta cargados y amartillados... La luz anaranjada del atardecer ba√Īaba toda la escena, cuando un lejano aullido reson√≥ oculto tras la loma que surg√≠a al otro lado de la hondonada, haciendo que los Martinejos que masticaban la escasa y reseca vegetaci√≥n que all√≠ crec√≠a se parasen en seco y se elevaran sobre sus patas traseras en estado de alerta

Los aullidos fueron creciendo en tono e intensidad. Los primeros fueron respondidos por un segundo coro de aullidos y al poco tiempo un tercero se unió a los dos anteriores. En cuestión de segundos tres perromorfos atravesaron veloces la cima de enfrente y como una exhalación comenzaron a bajar la poca empinada loma en dirección a la hondonada, hasta que un lejano silbido arrastrado por el viento les detuvo antes de llegar a ésta.

Poco a poco un grupo de grotescas figuras fue apareciendo en la cima que coronaba el otro lado de la hondonada. Un mutardo aqu√≠, otro por all√≠, uno un poco m√°s lejos, un diminuto Cabezon con una gran vara al hombro..., y una Bestia del Pozo acompa√Īada de otro nuevo par de mutardos

 

- Dos de ellos llevan bidones-, murmur√≥ Danny mientras gui√Īaba los ojos contra el sol del atardecer tratando de fijarse en todos los detalles

- Han venido a por la gasofa-, convino Clint.

- No si nosotros llegamos primero-, zanjó el tema Sander. -Codo con codo, sin abrir hueco y cubriendo a las que llevan nuestros bidones. Dejad el izquierdo que está muy expuesto e id a por el central y el de la derecha-

 

No hizo falta más, una estrategia sencilla y directa que sus chicos pudieran seguir era todo lo que se necesitaba. Bajaron a la carrera la pendiente y cuando llegaron a la hondonada Sander ordenó un alto"



Turno 1:


Al inicio del primer turno tiramos dispersión de los Martinejos, uno de ellos se desplazó asustado en busca de un lugar donde cobijarse, pero el otro, estresado por todo aquel follón se quedó paralizado en el suelo temblando…, acababa de evolucionar.

Mi rival comenzó en el turno 7 de agilidad haciendo avanzar a sus tres perromorfos por el lado derecho de mi despliegue usando la escenografía como cobertura para negarme líneas de tiro

Aprovechando el despliegue propio y el del rival, utilic√© la primera acci√≥n de mi jefa para apuntar con el rifle y la segunda para disparar, iba a una tirada de 8 o menos y saqu√© un 10, primera bala desperdiciada en el torneo. La √ļltima acci√≥n la volv√≠ a utilizar para disparar y aunque impact√≥ en el Cabez√≥n, super√≥ la tirada de herir‚Ķ



"-   Maldita sea - mascull√≥ Sander, expulsando a trav√©s del cerrojo de su rifle el casquillo de la segunda bala disparada. Aquel mutardo canijo no paraba de paraba de saltar y era jodid√≠simo impactarle, las balas silbaron a su alrededor y aquel desgraciado parec√≠a estar disfrutando con el hecho de sacar de quicio a su atacante, dedic√°ndole todo tipo de gestos obscenos".



Hice avanzar a mis piltrafas, Susi y Betty ‚Äúla Fea‚ÄĚ, cada una cargada con un bid√≥n de gasolina directamente hacia los coches. Mientras retras√© el resto de acciones de mis tres pandilleros y curtidos hasta turnos posteriores, esperando a ver c√≥mo reaccionaba mi contrario a esos primeros movimientos. En el lado derecho de mi despliegue, un mutardo rival se encaram√≥ de un gran salto a los restos del techo de una vieja, oxidada y abandonada caravana. La criatura aterriz√≥ sobre el techo de aquellos restos con gran estr√©pito, creando un gran aboll√≥n en √©l y gast√≥ su segunda acci√≥n en tumbarse para evitar que le eligiesen como blanco.
En el centro de la mesa, la bestia del pozo avanz√≥ decididamente hacia el compacto grupo de la coronel Sander, respaldado por otro peque√Īo mutardo armado con lo que parec√≠a ser un barrote de una vieja verja de hierro forjado rematado con un chuzo puntiagudo. El fulano atravesaba una charca radiactiva a la carrera chapoteando en sus viscosas aguas sin que le pudieran importar las consecuencias.
En el lado izquierdo en su zona de despliegue, el Cabezón se concentró y creó un gran escudo luminoso a unos pasos de él, que crepitaba emitiendo una fulgurante luz azulada

Sus otras dos acciones las gastó en potenciar a otros dos mutardos que tenía a su lado, para acto seguido lanzarse ambos hacia delante tratando de llegar al coche de la izquierda.

"-M√°z Dakka, m√°z Dakka...-, gritaba la desquiciada criatura henchida de poder mientras creaba un translucido escudo protector frente a √©l. - Tuz palabraz podr√°n herizme, pero no tuz putaz balaz, pues mi mente ez m√°z fuezte que laz mierdaz que me tirez"- re√≠a el peque√Īo cabroncete..."




Mi rival se hab√≠a lanzado en tromba hacia delante y ten√≠a que frenar esa marea de m√ļsculos como fuera‚Ķ

Hice avanzar a Clint sus dos turnos de acci√≥n, ya que aunque su escopeta es mort√≠fera a corta distancia, a√ļn no ten√≠a ning√ļn rival a su alcance. Avanz√≥ hacia el centro, para taponar el posible intento de la Bestia del Pozo de irrumpir en medio de mis chicos desatando una carnicer√≠a. Alabama, Danny  y  Jaime Oliver usaron sus acciones para apuntar y disparar sus arcos contra el peque√Īo mutardo armado con el chuzo, la flecha de Alabama pas√≥ zumbando a pocos cent√≠metros de su cara, mientras que la de Oliver, aunque le impact√≥, debi√≥ de hacerlo en alg√ļn tipo de protecci√≥n que llevase aquella criatura, ya que no sirvi√≥ ni para ralentizarle en su veloz carrera.

El primer turno se cerró en falso, dejándolo todo preparado para un segundo turno que prometía ser trepidante.

Segundo Turno:

Iniciamos el turno realizando la tirada de dispersi√≥n de Martinejos, el primer Martinejo volvi√≥ a moverse, mientras que la temblorosa criatura que acababa de evolucionar‚Ķ, volvi√≥ a evolucionar‚Ķ, las convulsiones en la peque√Īa bestia peluda eran cada vez m√°s evidentes. O nos espabil√°bamos o el peque√Īo bicho estallar√≠a en nuestras narices.

Los perromorfos rivales volvieron a avanzar y se quedaron a distancia de carga para el siguiente turno, no avanzaron todo lo que podrían haberlo hecho, para no quedarse un turno completo al descubierto y evitar disparos rivales

Danny por su parte usó una de sus dos acciones en avanzar hacia el frente y situarse por delante de Susi y Betty que corrían a duras penas arrastrando los aparatosos bidones vacíos, en un intento por protegerlas de una posible carga de los perromorfos que se estaban acercando y de paso coger un martinejo que pasaba por allí y trato de escabullirse entre sus piernas.

‚ÄúSander decidi√≥ que aquel desgraciado Cabez√≥n, con sus crepitantes energ√≠as mutantes, no iba a seguir ri√©ndose de ella. Hinc√≥ rodilla en tierra, carg√≥ el rifle con una nueva bala y se tom√≥ el tiempo necesario para exhalar todo el aire de sus pulmones y ralentizar su pulso. En ese momento dej√≥ que sus instintos actuasen por s√≠ solos y apret√≥ el gatillo, la bala sali√≥ disparada directamente contra la peque√Īa figura que hab√≠a elegido como blanco, √©sta ten√≠a su mano izquierda adelantada concentrando toda su energ√≠a en mantener el luminoso escudo‚Ķ . La bala pareci√≥ ralentizar su vuelo durante un par de segundos y parec√≠a que iba a ser rechazado por la semiesfera brillante, pero de pronto un estallido reson√≥ por todo el campo de batalla y el escudo pareci√≥ vacilar, en ese instante la bala continu√≥ con su trayectoria hasta que impact√≥ en el blanco elegido, provocando que la peque√Īa figura saliese disparada hacia atr√°s.  Aqu√©l mam√≥n se lo ten√≠a bien merecido pens√≥ Sander mientras lanzaba un gargajo al suelo dedicado a su v√≠ctima".




Su √ļltima acci√≥n la gast√≥ en avanzar hacia el frente para tratar de ayudar en los combates cuerpo a cuerpo que presumiblemente se iba a entablar en ese y el siguiente turno. Si sus chicos no acababan con aquellos dos perromorfos o los mutardos que se acercaban a ellos, tendr√≠a que ser ella quien resolviese la papeleta.

Alabama apunto con total tranquilidad a la forma de uno de los veloces perromorfos que corría directamente hacia ellos y había quedado al descubierto, le envió un flechazo directo al centro de su pecho, pero la veloz bestia esquivo ágilmente el mortal proyectil.

Retras√© las acciones de mis miniaturas de agilidad 5 hasta que no actuase la Bestia del Pozo de mi rival. Mientras eso suced√≠a, la Bestia del Pozo avanz√≥ nuevamente y el mutardo de agilidad 5 continu√≥ avanzando y lleg√≥ a pillar el Martinejo con dos evoluciones‚Ķ .Ten√≠a que abatir a aquel mutardo antes de que lograse escaparse con aquellos 3 puntos de victoria. Se me planteaba un problema, me quedaban dos pandilleros con arcos y mi curtido para parar a la Bestia del Pozo y a ese mutardo de agilidad 5. Lo que hiciese en ese turno podr√≠a decantar la partida hacia un bando u otro. Primero trat√© de acabar con el rival m√°s d√©bil y dispar√© con Jaime Oliver al peque√Īo mutardo‚Ķ

‚ÄúUna vez que Jaime vio como su compa√Īera Alabama fallaba el disparo contra el perromorfo, cogi√≥ una flecha de su carcaj y busc√≥ una nueva v√≠ctima. ¬°Bingo!. Justo ah√≠ enfrente ten√≠a un peque√Īo mutardo centrado en atrapar un martinejo, cuando el veloz mutardo atrap√≥ a la peque√Īa bestia peluda, lanz√≥ un grito de triunfo y elev√≥ su presa en alto. Pero el grito de victoria muri√≥ en sus labios sustituido por un grito de dolor y rabia cuando una flecha atraves√≥ su costado‚ÄĚ




"Era el turno de acabar con aquella enrome masa de m√ļsculo que avanzaba hacia ellos bramando‚Ķ, s√≥lo uno de ellos tuvo el arrojo suficiente para plantarse en medio de la enloquecida carrera de aquella bestia, hacer retroceder la corredera de su escopeta y descerrajarle un brutal disparo a tan corta distancia.
-   ¬°Click, clack!. Blammm ‚Äď"




"La bestia vio su carrera detenida en seco por el retroceso del disparo a tan corta distancia. Qued√≥ por un momento atontada mientras ve√≠a como comenzaba a manar sangre por los numerosos impactos que ten√≠a en su cuerpo‚ÄĚ.


Mi √ļltima acci√≥n fue avanzar con Clint hasta ponerme al lado del martinejo evolucionado.

Por su parte hice avanzar a mis dos piltrafas, Susi logr√≥ llegar hasta el coche que ten√≠a delante en su primera acci√≥n y obtener un punto de gasolina. Betty ‚Äúla Fea‚ÄĚ gast√≥ sus dos turnos en alcanzar el coche elegido para sacar gasolina

El turno no pod√≠a haberme salido mejor, un mutardo que ten√≠a en su poder 3 puntos de victoria tambi√©n hab√≠a sido derribado y hab√≠a perdido esos puntos de victoria y la bestia del pozo hab√≠a recibido un disparo mortal, a√ļn le quedaba un turno para actuar, pero esa amenaza hab√≠a sido neutralizada, aunque lograse tumbar a alguno de mis muchachos, el peligro hab√≠a sido neutralizado.


Turno 3:

‚ÄúLas veloces bestias perrom√≥rficas continuaron su veloz carrera centradas en un √ļnico objetivo, llegar cuanto antes al combate y despedazar a sus enemigos con sus garras y dientes. Danny que hab√≠a avanzado a la carrera con la intenci√≥n de buscar una buena posici√≥n de disparo y abatir a una de las bestias que corr√≠a protegi√©ndose de las coberturas que encontraba en su veloz carrera, al tratar de rodear el abandonado chasis de coche que ten√≠a a su derecha, se encontr√≥ de golpe con una veloz masa de carne y dientes que se le echaba encima. Casi sin tiempo para reaccionar, no pudo tensar su arco y disparar, as√≠ que opt√≥ por dejar caer la flecha que llevaba encordada en su arco y utilizar √©ste como una maza para azotar el hocico de la bestia en un demoledor golpe de barrido.

-   Fuasssssssssssssshhhhh. Chakcksssssssssss‚Ķ -



El impacto fue brutal, la bestia sali√≥ despedida lateralmente patinando sobre sus patas traseras mientras lanzaba ga√Īidos de dolor y sal√≠a huyendo por donde hab√≠a venido con la cola metida entre sus piernas. Una bestia menos de la que preocuparse‚ÄĚ



Otro perromorfo se qued√≥ corto en su veloz carrera y no lleg√≥ a entablar combate con ning√ļn rival. Pero el tercero agot√≥ sus dos acciones en correr directo contra Susi, que acababa de lograr alcanzar el coche y cuando a√ļn estaba agachada al lado del dep√≥sito del coche intentando sacar algo de gasolina del dep√≥sito de abandonado coche, fue sorprendida por la bestial criatura, que la derrib√≥ en el suelo y comenz√≥ a atacarla.

“Sander se lanzó rugiendo contra el primer perromorfo que se había quedado corto en su carrera y sin detener su veloz avance le lanzó un tajo profundo que cercenó una de las patas de la bestia, lo que provocó que esta cayese inerte al suelo y se quedase arrasatransdo allí donde cayó derribada.




Sin detenerse continu√≥ corriendo hasta que alcanz√≥ a la segunda bestia que acababa de derriba a la joven piltrafa y de un r√°pido tajo de su machete abri√≥ un tajo en la bestia haci√©ndola retroceder y mientras ve√≠a como se alejaba la bestia ga√Īiendo y cojeando, sin perderla de vista tante√≥ con su mano libre hasta que logr√≥ alcanzar el bid√≥n derribado en el suelo y sac√≥ un nuevo punto de gasolina.




-   ¬ŅC√≥mo est√°s peque√Īa? -, pregunt√≥ Sander
-   Aggghhhh ‚Äď Susi se incorpor√≥ sujet√°ndose el brazo en el que el perromorfo le hab√≠a mordido. ‚Äď Llena de babas jefa‚Ķ -

La joven piltrafa quería dárselas de dura, así que Sander hizo que no veía los gestos de dolor que recorrían su cara.

-   As√≠ me gusta, chica dura ‚Äď dijo para animarla y subirle la moral‚ÄĚ.


Clint utiliz√≥ su primera acci√≥n para coger el martinejo junto al que hab√≠a terminado su anterior turno y en su segunda acci√≥n puso tierra de por medio para alejarse de la moribunda bestia del pozo. Alabama y Jaime Oliver tomaron posiciones para bloquear l√≠neas de carga y evitar que la mole atacase a aquellos de sus compa√Īeros que cargaban con los bidones de gasolina. Danny cogi√≥ la lata de gasolina que hab√≠a dejado caer Susi y logr√≥ obtener otro punto extra de gasolina. Por √ļltimo Betty ‚Äúla Fea‚ÄĚ obtuvo 2 puntos de gasolina del coche que hab√≠a elegido para rapi√Īar.


Mi rival avanz√≥ con sus dos mutardos de mi lado izquierdo hasta contactar con el solitario coche que no hab√≠a cubierto y lanz√≥ una brutal carga contra Jaime Oliver, al que tumbo de un poderoso y postrer golpe mientras ca√≠a abatido cuando por fin su peque√Īo cerebro recibi√≥ orden de desconexi√≥n tras la herida de escopeta recibida a quemarropa.



‚ÄúEl sol pr√°cticamente se hab√≠a puesto y los mutardos que quedaban conscientes sobre el campo de batalla se retiraron llev√°ndose a sus compa√Īeros ca√≠dos hacia la loma por la que hab√≠an aparecido. Sander decidi√≥ que no merec√≠a la pena perseguir al maltrecho grupo de mutardos, as√≠ que orden√≥ a sus chicos que acabasen de secar los dep√≥sitos de los coches mientras vendaban las heridas de Jaime y Susi. Estaba satisfecha con c√≥mo le estaban saliendo las cosas a sus chicos en esa correr√≠a por el P√°ramo‚ÄĚ.

Y lamentablemente tuvimos que dejar la partida al final del turno 3 porque se hab√≠a agotado el tiempo programado para esa partida, ya que se prefiri√≥ dejar m√°s tiempo para las dos partidas posteriores. Al termino del turno 3, el resultado fue de 8 ‚Äď 0 a favor de mis pandilleros.

Conclusiones:

El momento crucial de la partida fue el turno 2, cuando logré abatir al Cabezón de mi rival, ya que eso le impidió utilizar muchas de las ayudas que un cabezón puede otorgar a sus muchachos. Tuve mucha suerte en la posterior fase de disparo al lograr abatir al mutardo que tenía 3 puntos de victoria en su poder y a la bestia del Pozo, si no hubiese sido tan afortunado y se me hubiese logrado poner a salvo ese Martinejo evolucionado y su Bestia del Pozo no hubiese sido abatido, mi rival podría haberme complicado mucho la partida.

Fue un auténtico disfrute jugar con Criamon y mientras recogíamos y esperábamos a que nos asignasen el nuevo rival, nos dedicamos a hablar sobre la partida y a intercambiar anécdotas sobre la misma… Si os encontráis a esos Mutardos en el futuro, no os confiéis, son rivales duros y correosos, siempre dispuestos a buscar el cuerpo a cuerpo por la vía rápida y contundente, luego no digáis que no os advirtieron los chicos de Sander

¬°Sed testigos! 

madrid *
 
     
     

Re:PUNKAPOCALIPTYC: "La Leyenda del Mongolongo de Oro" Desconectado Suber
Teniente (3577 mensajes) #2. 19 Sep 2017, 23:19

Tremendísimo todo. Hace mucho que no juego a Punkap, ¡leer estas cosas me anima a retomarlo!

madrid *
 
     
     

Re:PUNKAPOCALIPTYC: "La Leyenda del Mongolongo de Oro" Desconectado Criamon
Alférez (1874 mensajes) #3. 23 Sep 2017, 12:01

-Gran Hermano nos estamos quedando sin recursos, desde que salimos de nuestra ciudadela mas all√° del Gran Mar de √ďxido hemos ido gastando mas de lo que hemos encontrado. Puentechatarra no creo que est√© muy lejos, unos 3 o 4 d√≠as a lo sumo pero a este paso no llegaremos.

Gracias a su maestría mental tenemos bajo control a Torreznos, esa mala bestia consume diez veces mas alimento que nosotros, al menos en esta zona parece que hay abundancia de martinejos y ha podido saciar su mastodóntica hambre.
Me dice Rana que detrás de esas dunas hay unos pocos vehículos que parecen contener algo de gasolina, cierto es que no nos valen para llenar nuestras tripas pero si como moneda de cambio con las caravanas de mercaderes. Podría ser una buena idea acercarnos con unas latas vacías y ver cuanto podemos recuperar.

_ Tzzch Tzchh, como ozaz hablar de ezta forma al Gran Hermano! Tzzch Tzzch, vozotroz peque√Īaz zabandijaz avanzareiz lo que yo os diga, la Luna de √Čbano gu√≠a nueztroz pazoz! Mi zexto zentido me dice que Clint el Guapo ezta cerca, no hemoz recorrido tanto camino para ir de compraz a los buhoneroz, loz diozez quieren que vuelva a la ciudadela con zu cabeza y azi zer√°.

 Tzzch Tzzchh, Pero bueno, penzandolo mejor quiz√°s tengaz raz√≥n ezcurridiza rata de alcantarilla, corre, aviza a los dem√°z que aprovecharemoz el atardecer para coger todo el combuztible que podamoz, tengo un mal prezentimiento pero la Luna noz protege-

A sus √≥rdenes Gran Hermano! Rana ya tiene preparadas las latas, la peque√Īa Rose no suelta su harapiento osito de peluche pero tendr√° su cuchillo preparado, Peque√Īo Joe y su gigantesca llave inglesa soltar√° a los chuchos. A Torreznos lo mandaremos por delante, seguro que si ve corretear martinejos no dudar√° en salir a por ellos, cualquiera que lo vea estando en su sano juicio no querr√° acercarse a ese gigante con malas pulgas. Que la Luna Negra sea con todos nosotros!-


Y as√≠ empez√≥ la partida contra el culpable de mi locura por Punkapocalyptic, el bueno de Abrasapuentes, gracias de nuevo por todo los tr√°mites del torneo y por la desinteresada ayuda durante las partidas, de las cuales consegu√≠ una victoria de las tres partidas que jugamos. Ahora con todo lo aprendido tengo la intenci√≥n de darle ca√Īa a este fant√°stico juego y ponerte las cosas mas dif√≠ciles en nuestro siguiente encuentro. ;)

Sobre la partida en si, pues bueno, poco mas tengo que decir a lo que ya habéis leído en el informe anterior, mi pobre Cabezón evitó una muerte certera en el primer turno pero cayó en el segundo por un disparo muy bien colocado por parte de su líder de los KFC.

Me faltó algo de practica con mis mutardos, cada cual tenía una serie de habilidades que me resultaron mas o menos efectivas para enfrentarme a los pandilleros de Clint el Guapo, los cuales formaron una letal linea de tiro dejando claras sus intenciones de no compartir los restos de combustible.
Estoy contento con los perromorfos, los sanguinarios perretes vuelvan por el tablero (y eso que no jugué del todo bien al Cabezón para potenciarlos) para atacar y comerse al primer enemigo que se encuentren, bien jugados son un adversario temible.
Y bueno, mi Bestia de Pozo, es una diana andante pero que con su elevada resistencia puede aguantar y hacer perder munición al enemigo, si consigues estrellarlo contra un adversario puedes tener bien seguro que lo va a machacar, creo que es una pieza vital en mi banda.

En resumen, una gran partida y un gran torneo, tanto la organización como la gente fueron estupendos y tuvieron el detalle de ajustar los horarios a nosotros que dependiamos de un vuelo de vuelta. Muchas gracias de nuevo a todos y sed testigos! Avancemos cromados hacia el apocalipsis!

PD: Perdonad por no a√Īadir ninguna foto, hice unas pocas de la partida y la mayor√≠a han salido borrosillas, los nervios del momento me traicionaron jejejeje)

baleares * http://laarmada.net/taller/punkapocalyptic-hermandad-de-la-luna-de-ebano/
 
     
     

Re:PUNKAPOCALIPTYC: "La Leyenda del Mongolongo de Oro" Desconectado Abrasapuentes
Cabo (340 mensajes) #4. 26 Sep 2017, 16:11

 :cc :cc :cc

Ese es el espíritu Criamon, disfrutar como lo hicimos de la pedazo partida que pudimos jugar.

De verdad, mis mayores satisfacciones desde que he entrado en este foro, han sido poder conocer en persona a gente que pulula por aquí, poder ponerles cara, trapichear minis, hablar de proyectos y hypes varios con los que nos obsesionamos.
Pero la guinda hasta el momento, ha sido poder jugar una partida contra ti, llevamos muchos meses d√°ndonos la matraca mutua con Punka y conjur√°ndonos para encontrarnos en un tablero de juego, por eso poder jugar contra ti en las Freaks, fue un regalazo.

Ya estoy deseando poder cruzarnos de nuevos y continuar agrandando la leyenda de nuestras bandas

madrid *
 
     
     

Re:PUNKAPOCALIPTYC: "La Leyenda del Mongolongo de Oro" Desconectado Abrasapuentes
Cabo (340 mensajes) #5. 26 Sep 2017, 16:19

SEGUNDA PARTIDA TORNEO FREAKS WARS

"Tras dos semanas recorriendo el P√°ramo, los √°nimos de la banda de la coronel Sander estaban muy altos. Sus correr√≠as estaban dando los frutos esperados, ya hab√≠an logrado acumular un considerable bot√≠n, siendo la parte m√°s importante aquellos bidones de gasolina que pudieron rapi√Īar y arrancar de las garras de aquella banda de mutardos con la que tuvieron un encontronazo unos d√≠as atr√°s.

Desde entonces, pocas cosas rese√Īables hab√≠an sucedido, varios asaltos a grupos dispersos de aquellos buscadores de mitos que √ļltimamente se hab√≠an echado al P√°ramo tras los rumores del ‚ÄúMongolongo de oro‚ÄĚ, todos los d√≠as desplumaban a un par de esos grupos de incautos. Ninguno de esos encontronazos supusieron mayor problema, ya que ante el n√ļmero y equipamiento de sus chicos, sus v√≠ctimas entregaron las pocas cosas de valor que llevaban encima para evitar males mayores. Un pu√Īado de balas, alg√ļn filo peque√Īo que mereciese la pena, unas cuantas baratijas, alg√ļn cachivache del que tal vez pudieran sacar provecho y algo de comida y agua.

 

Hab√≠a llegado el momento de volver a casa, tendr√≠an que recuperar todo aquel bot√≠n que hab√≠an ido acumulando y enterrando en estas dos √ļltimas semanas. El principal problema que se les presentaba para iniciar la vuelta a Puentechatarra era elegir la mejor de las rutas posibles para evitar encontrarse con otros grupos de salteadores como ellos mismos, pendientes de suculentas presas como la que ellos representaban.

 

-              Yo evitar√≠a Las Quebradas, es la ruta m√°s directa, pero tambi√©n la m√°s transitada‚Ķ-, Clint se limitaba a exponer en voz alta lo que la mayor√≠a del grupo ve√≠a como l√≥gico

-              ¬ŅPor el sur entonces?, ¬Ņpor el Paso de los olivantes.? -, pregunt√≥ Alabama

-              No ‚Äď neg√≥ con rotundidad Danny. ‚Äď Pasar√≠amos muy cerca del cementerio de olivantes, esa zona siempre est√° llena de buscadores de perlas y de grupos de carro√Īeros dispuestos a desvalijar a los incautos que puedan pillar. Yo ir√≠a por el norte‚Ķ

-              Joder, aquello est√° lleno de pantanos y charcas radiactivas, es un criadero de mutardos y mierda chunga‚Ķ -, refunfu√Ī√≥ Jaime Oliver

-              No he dicho a trav√©s de Las Ci√©nagas, digo por el norte, bordeando Las Ci√©nagas, atravesando el borde del Bald√≠o‚Ķ -

-              Fiiiiuuuuuu‚Ķ, joder chica a ti se te va la bola -. Murmur√≥ Susi tras lanzar un gargajo, dejando ver a las claras que opinaba de aquella idea.

-              ¬ŅQu√© supondr√≠a? -, dijo Sander mirando fijamente a Danny.

 

La tensión empezó a palparse en el grupo, a nadie en su sano juicio le gustaba meterse en el Baldío, demasiadas cosas raras pasan allí y demasiada gente que se ha movido por él no ha vuelto. Pero lo cierto es que si querían conservar el considerable botín que habían logrado amasar durante aquellos duros días, ese era el mejor camino para hacerlo.

 

-              Unas dos semanas de viaje, viajando de noche y acampando durante las horas de caloruzo del d√≠a, as√≠ ahorraremos agua y nos cansaremos menos -. Dijo con total seguridad Danny

-              Es el doble que a trav√©s de Las Quebradas -, murmur√≥ Sander. - ¬ŅC√≥mo vamos de agua?

-              Pa cuatro d√≠as nos queda agua para mojarnos la gasuza -, dijo Oliver, que era quien controlaba el suministro de las provisiones . ‚Äď Y comida para seis, si nos quitamos de comer y solo papeamos una vez al d√≠a ‚Äď

-              All√≠ fuera no hay nada, joder, si nos metemos as√≠, de poca mierda nos va a valer que nos llevemos todo lo que hemos arramplado -, coment√≥ Betty ‚Äúla Fea‚ÄĚ. ‚ÄďCuando nos encuentren muerticos y resecos como mojama pero cargaos hasta las trancas de cosas chachis, se van a partir de nosotros por capullos -.

 

La discusión se fue generalizando entre los kíes mientras Clint a una pregunta muda de Sander asintió. Desde luego, la ruta iba a ser jodida y dura, pero su botín bien merecía la pena el riesgo

 

-              ¬ŅPodemos cargarnos de agua y v√≠veres antes de salir? -, pregunt√≥ Sander.

-              Nahhhhhhhhhh‚Ķ, aqu√≠ no hay una mierda en tres d√≠as a pata desde aqu√≠ en cualquier direcci√≥n‚Ķ-, ri√≥ Danny con picard√≠a -. - Por eso vamos a pasarnos primero por Pozo Amargo -

 

El grupo entero enmudeció de golpe.

 

-              ¬ŅNo es ah√≠ donde est√°n los tronaos esos de la gasofa‚Ķ? -, pregunt√≥ Alabama sabiendo de antemano la respuesta

-              Sip‚Ķ, esos chalados se quedaron con el asentamiento y echaron a los fulanos que viv√≠an all√≠ antes criando martinejos. Est√°n desmontando todas las m√°quinas y cacharras que usaban para sacar agua de las tripas de la tierra, para llev√°rselo todo a donde ellos sacan su gasofa -, concedi√≥ Danny. ‚Äď All√≠ podremos pillar todo el agua que queramos y fijo que pescamos alg√ļn martinejo extra de los que se escaparon cuando jodieron el criadero. Y con un poco de suerte, lo hacemos de noche y ni se coscan de que hemos pasado por all√≠ -.

-              Sssstia puta, t√ļ est√°s fatal de lo tuyo pava, que esa pe√Īa anda con lanzallamas, motos y no se cuantas mierdas m√°s -, dec√≠a Susi cuando Clint las interrumpi√≥ poni√©ndose de pi√©.

-              Y nosotros tenemos balas y flechas para met√©rselas en las tripas"

 

La segunda partida que √≠bamos a jugar en el Torneo de las Freaks era ‚Äú1, 2, 3‚Ķ Splash‚ÄĚ, cuando se realizaron los cruces en funci√≥n de los resultados de la primera partida, me toc√≥ jugar contra una banda de Sangre Negra. La verdad es que mi primera impresi√≥n fue pensar que a mis pandilleros le iban a grabar un tatuaje con forma de neum√°tico cada vez que una moto les arrollara y es que en el torneo hab√≠a visto gente jugando Hijos de la Sangre Negra con hasta 4 motos‚Ķ, (coffff, coffff, ¬Ņverdad Nacho?, ja, ja, ja).

Aunque finalmente mi rival s√≥lo llevaba una moto y un lanzallamas. Lo cierto es que era la primera vez que me enfrentaba a una lista de Sangre Negra a 400 puntos con la posibilidad de coger cualquier opci√≥n disponible de la armer√≠a de Sangre Negra, as√≠ que la verdad es que estaba un poco a la expectativa de c√≥mo pod√≠a funcionar esa lista. Ya que hasta esta partida, todas las veces que me he enfrentado a Sangre Negra ha sido en campa√Īa y lo cierto es que no ten√≠an acceso a esta gran cantidad de peligrosos inventos diab√≥licos.

 

Lo que fue una aut√©ntica suerte es que por los resultados obtenidos en la primera partida, nos tocara a mi rival y a m√≠, el ‚Äúpremio‚ÄĚ de jugar en la mesa que se mont√≥ con todos los elementos de escenograf√≠a que se hab√≠an presentado al concurso tem√°tico de escenograf√≠a de Hijos de la Sangre Negra‚Ķ, una verdadera preciosidad. En serio, fue un aut√©ntico disfrute poder jugar esa partida en esa mesa y puedo asegurar que la gente que se acerc√≥ a la zona de torneo, qued√≥ impresionada con la mesa.









 

Igual que en la primera partida, nos numeraron y en funci√≥n del n√ļmero, te tocaba a un lado u otro del tablero. Tras desplegar los objetivos, en este caso 6 pozos de agua que puntuaban 1 punto al final de la partida si estaban en poder de alg√ļn miembro de la banda con capacidad de obtener puntos de victoria y 3 si lograban activar las fuentes, con la penalizaci√≥n de que si intentabas activar la fuente a trav√©s de una tirada de t√©cnica y fallabas √©sta, la fuente resultaba destruida y perd√≠as el punto de victoria.

Seg√ļn esas condiciones, ten√≠a claro que mis pandilleros salvo que estuvieran en una situaci√≥n desesperada, no ibas a tratar de forzar en ning√ļn caso las fuentes por la baja tirada de t√©cnica que poseen. As√≠ que mi t√°ctica en la partida consistir√≠a en utilizar mis dos piltrafas y otro pandillero para controlar las tres fuentes m√°s cercanas a mi zona de despliegue, al tiempo que tratar√≠a de contener posibles ataques en motocicleta por parte de mi rival y si era posible derribar con el rifle de mi l√≠der pandillera al Guardi√°n de la Llama y a alguna de las minis rivales que conservasen las fuentes.

 

Tiramos en la tabla de sucesos aleatorios y nos tocaron de nuevo los martinejos. Así que tendríamos un par de escurridizos puntos de victoria correteando por la mesa de los que habría que estar pendiente.

 

‚ÄúTras dos noches de marchas nocturnas, Sander y sus chicos llegaron a los l√≠mites del Bald√≠o, all√≠ decidieron acampar durante las horas centrales de luz diurna y tratar de descansar y reunir fuerzas para el presumible combate que se podr√≠a entablar esa noche en el rec√≥ndito asentamiento de Pozo Amargo, controlado por uno de los grup√ļsculos de la Sangre Negra y situado a apenas una hora de marcha del lugar en el que ellos se hab√≠an refugiado. Aquella ser√≠a su ruta de retirada si las cosas no sal√≠an bien, directos hacia el coraz√≥n del Bald√≠o, para luego girar hacia el Este y caminar paralelo al l√≠mite de aquella abrasadora y letal tierra

Nada m√°s llegar al afloramiento rocoso en el que se refugiaron, escavaron un peque√Īo agujero en el que escondieron su bot√≠n, ya lo desenterrar√≠an cuando obtuvieran el agua necesaria para su regreso a Puentechatarra.

 

A media tarde Danny volvi√≥ corriendo hasta el refugio del grupo con buenas noticias. Un gran n√ļmero de Hijos hab√≠a abandonado el asentamiento en su poderosas m√°quinas escoltando un nutrido grupo de veh√≠culos pesados cargados hasta los topes de agua y de maquinaria desmontada que iban a llevar a su asentamiento principal. Ten√≠an que atacar ahora, que la guarnici√≥n se hab√≠a visto fuertemente disminuida‚Ķ

 

-          No deben ser m√°s de una decena jefa ‚Äď Danny dibujaba r√°pidamente sobre la arena un mapa con la disposici√≥n de los edificios de Pozo Amargo . ‚Äď Todo rodeado de vallas y alambre, pero por esta zona he visto varios agujeros, los muy cafres ni se preocupan de vigilar y cuidar las vallas. Yo pude acercarme hasta el borde mismo y ni me olieron‚Ķ

-          ¬ŅLas fuentes has visto donde est√°n? -, pregunt√≥ Sander. Y Danny las fue se√Īalando una a una, mientras ella asent√≠a con la cabeza

-          Susi, Betty y Alabama, cada una de vosotras cargar√° con todo lo que tengamos que sirva para rellenar de agua, llenad todo lo que pod√°is mientras os cubrimos y en cuanto tengamos suficiente, salimos por patas. El resto a cubrirlas. ‚Äď Sander hizo una pausa y mir√≥ seriamente a todos. ‚Äď No vamos a saquear, ni a un ajuste de cuentas, no quiero que nadie se emocione y se le pire la mano, s√≥lo queremos el agua ‚Äď.Todos asintieron

-          Jefa, yo no lo dejar√≠a para m√°s tarde-, se pronunci√≥ Clint. ‚Äď Mejor atacar ahora y usar la noche para pirarse y adentrarse en el Bald√≠o, as√≠ nos quitamos de que vengan a buscarnos al d√≠a siguiente

 

Sander estaba pensando exactamente lo mismo, así que asintió y cerró la reunión borrando de una barrida de su pie el mapa dibujado en la arena

 

-          En marcha -, dijo dando por zanjada la reuni√≥n"


Desplegué a mi líder en lo alto de un pozo de bombeo desde el que podría dominar la mayor parte del campo de batalla y utilizar mis primeros turnos para tratar de abatir al motorista de mi rival y a todas las minis rivales que me salieran al paso.




Fue una suerte que ese elemento de escenograf√≠a tuviera una enorme escalera por la que poder acceder a la plataforma superior y permitirme ese despliegue. Mis dos piltrafas, Susi y Betty ‚Äúla Fea‚ÄĚ las dej√© colocadas cada una enfrente de una de las dos fuentes que hab√≠a colocadas en los extremos de la mesa en mi zona de despliegue, cada una de ellas secundadas por un pandillero que sirviera para darles cobertura y repeler cualquier ataque que lanzasen contra ellas. Por √ļltimo coloqu√© en el centro de mi lado de despliegue a Clint y Alabama, la idea era que Alabama tomar√≠a el control de la tercera fuente y defender√≠a ese objetivo con sus certeras flechas, quedando Clint como comod√≠n para ser lanzado all√≠ donde hiciera m√°s falta.

Turno 1:

‚ÄúUna vez que atravesaron la alambrada a trav√©s de los agujeros que hab√≠a en ella, Sander distribuy√≥ con se√Īas a su pe√Īa, hab√≠a que hacerse con las fuentes m√°s cercanas y tratar de rellenar todos los recipientes que llevaban vac√≠os con agua. Mientras su gente tomaba posiciones, ella se dirigi√≥ a lo alto de la gran torre de extracci√≥n, desde all√≠ podr√≠a cubrir con su rifle a su gente si las cosas se torc√≠an y les descubr√≠an. Cuando estaba a medio camino de la plataforma superior, vio a un par de aquellos fan√°ticos patrullando por el interior del asentamiento, as√≠ que detuvo su ascenso y se peg√≥ todo lo que pudo al lateral de la escalera de subida para evitar que su figura destacara contra la noche
Aquellos tíos, si realmente eran una patrulla de vigilancia, no eran nada metódicos, se limitaban a deambular por la zona hablando entre ellos, más pendientes de la conversación que tenían, que de vigilar realmente los alrededores de la vaya…

-   √Ďiiiiiiii √Īac, Niiiiiii √Īac‚Ķ -

Joder‚Ķ, la puta palanca de la fuente que acababan de tratar de accionar, chirriaba m√°s que la silla mecanizada que la que usaba aquella vieja chatarrera con las que se las hab√≠an visto sus chicos varias veces en el pasado. El ruido llam√≥ la atenci√≥n de los Hijos de la Sangre Negra, que comenzaron a pegar gritos preguntando qui√©n hab√≠a all√≠‚Ķ, al no llegarles respuesta, comenzaron a avanzar hacia el lugar donde se hab√≠a escuchado el penetrante chirrido‚Ķ, cuando estaban a unos veinte metros, una flecha lanzada por uno de sus chicos sali√≥ disparada contra los prevenidos vigilantes, que pudieron esquivarla al tiempo que comenzaban a pegar gritos llamando a las armas a sus compa√Īeros.

Al final, aquella noche habr√≠a sangre‚ÄĚ.


Abri√≥ la partida mi rival  moviendo a su motorista Sangre Negra,  para acto seguido tocarle el turno a mi jefa, Sander utiliz√≥ su primera acci√≥n en apuntar, la segunda en disparar y‚Ķ, un maldito 10‚Ķ, primera bala fallada. Utilic√© mi tercera acci√≥n en tratar de volver a abatir al motorista y nuevamente fall√©‚Ķ . Dos balas absolutamente desperdiciadas y un peligroso rival que contaba con haber podido abatir, continuaba libre por el campo de batalla dispuesto a complicarme los siguientes turnos.

“Tras terminar de subir apresuradamente el tramo de escalerillas que le quedaba, Sander llegó a la plataforma prácticamente sin aliento, pero no podía darse ahora el respiro que necesitaba para recuperar el aliento. Se descolgó el rifle que llevaba cruzado a la espalda y apuntó hacía el lugar en el que se escuchaba el potente rugir de una motocicleta… Joder, aquellos cabrones se había quedado con una de aquellas máquinas, tenía que abatirla al precio que fuera, si no quería que sus kies lo pasaran mal cuando tuvieran que retirarse.
Pr√°cticamente a ciegas, dispar√≥ a bulto hacia un veloz borr√≥n que ve√≠a moverse en la oscuridad‚Ķ, ¬°bang, bang!, realiz√≥ dos disparos que debi√≥ de fallar porque el potente rugido del motor continuaba sonando mientras adquir√≠a cada vez m√°s velocidad‚ÄĚ


Avanc√© con mis piltrafas para tomar las fuentes y avanc√© con Alabama tambi√©n para tomar la central, Jaime Oliver y Clint ‚Äúel Guapo‚ÄĚ tambi√©n avanzaron para cubrir a sus compa√Īeros que iban a tratar de aguantar esos objetivos hasta el final de la partida. A Clint simplemente lo coloqu√© a cubierto detr√°s de Alabama, mientras que Jaime Oliver comenz√≥ a subir por la escalerilla del enorme dep√≥sito que controlaba mi zona derecha de despliegue. Por su parte Danny apunt√≥ y dispar√≥ su flecha en un tiro lejano contra una mini rival, fallando el disparo.









Turno 2:

‚ÄúDespu√©s de la oportunidad desperdiciada de sorprender a su enemigo desde su posici√≥n privilegiada, Sander decidi√≥ tomarse un momento para calmar su acelerado pulso, respirar profundamente varias veces y calmarse. Era consciente de que su posici√≥n hab√≠a sido delatada con los dos primeros disparos de rifle y que ten√≠a poco tiempo para volver a disparar y salir de all√≠ antes de que tratasen de arrinconarla o derribarla si su enemigo dispon√≠a de armas largas‚ÄĚ.
Sabía que sólo le quedaban dos balas en la recámara del rifle y estaba dispuesta a que cada bala contara.

-   Bang, bang ‚Äď‚Äú


Sander dispuesta a resarcirse por su mala actuaci√≥n del turno anterior volvi√≥ a apuntar y utiliz√≥ su segunda acci√≥n en tratar de abatir a una mini rival, pero nuevamente volvi√≥ a fallar la tirada. Con su √ļltima bala, volvi√≥ a tratar de hacer blanco sobre la mini rival‚Ķ, y otro nuevo fallo. Contra todo pron√≥stico hab√≠a disparado las 4 balas asignadas a mi jefa y no hab√≠a logrado abatir a ninguna mini rival. Posteriormente mi rival me coment√≥ que en esos turnos actu√≥ con cautela porque cre√≠a que llevaba 10 balas, ya que hab√≠a escuchado que alguien en el torneo llevaba 10 balas y al ver a mi jefa en esa posici√≥n, pens√≥ que esa mini podr√≠a ser m√≠a, as√≠ que al menos sirvi√≥ para que mi rival tuviera mucho cuidado con sus movimientos y no se expusiera mucho. Al menos, esos disparos perdidos permitieron que el resto de mis hombres ocuparon mejores posiciones de disparo y evitara que demasiadas minis rivales avanzaran.

‚ÄúDispar√≥ sus dos √ļltimas balas de nuevo contra el veloz borr√≥n de la moto y aunque escuch√≥ un chasquido de metal chocando contra metal, fue consciente de que hab√≠a fallado los dos disparos. Mierda, tendr√≠a que darse prisa y bajar desde su privilegiada posici√≥n de tiradora y tirar de su fiel filo Destripador, para acabar aquel combate‚ÄĚ


Jaime Oliver utiliz√≥ su segundo turno en continuar subiendo por las escaleras del enorme dep√≥sito, fall√© el primer chequeo de agilidad y super√© el segundo, por lo que pudo avanzar 15 cm y pr√°cticamente llegar a la plataforma intermedia y comenzar a subir por la segunda escalerilla. Me urg√≠a que llegase lo antes posible, ya que por ese flanco estaba avanzando uno de aquellos chalados con un lanzallamas‚Ķ . No pod√≠a permitir que se acercase m√°s y tratase de fre√≠r a sus compa√Īeros.
Betty ‚Äúla Fea‚ÄĚ y Susi se quedaron donde estaban sin hacer nada, ya que con su maza poco m√°s pod√≠an hacer, salvo evitar llamar demasiado la atenci√≥n y evitar atraer disparos enemigos. Danny avanz√≥ para cubrir a su compa√Īera por si la moto rival decid√≠a avanzar contra ese flanco.
Alabama apuntó su arco contra una mini rival que se estaba acercando peligrosamente por el centro de la mesa y disparó la flecha, por desgracia ésta se estrelló contra la cobertura detrás de la que trataba de ocultarse.

“Alabama y Clint no paraban de maldecir por el follón que habían montado al tratar de activar aquella fuente… - Joder, joder, joder -, repetía Alabama sin parar mientras veía como cada vez más y más de aquellos fanáticos salían armados de las barracas que usaban como refugio. La poca luz que había esa noche no ayudaba demasiado a calcular las distancias y ya sabía que iba a ser difícil atinar a alguno de esos tronaos, pero al menos trataría de mantenerlos ocupados y con la cabeza baja…, una buena flecha zumbando al lado de tu oído, hace que cualquiera decida agachar la cabeza… . Así que sin más, lanzo la flecha hacia la sombra más cercana que se acercaba a ellos.

Clint por su parte debió de llegar a la misma conclusión, pues cogió su escopeta que había dejado apoyado en la estructura de la fuente y al ver cómo la flecha de Alabama no impactaba en su blanco, disparó un cartucho de postas en su misma dirección

-   ¬°Click, bang! ‚Äď

Acto seguido vieron con satisfacci√≥n como la sombra se desplomaba al suelo entre lamentos y maldiciones y se alejaba arrastr√°ndose por el suelo buscando una cobertura tras la que ocultarse‚ÄĚ


Por suerte Clint corrigió ese fallo y antes de que aquel Hijo de la Sangre Negra pudiera reaccionar ante el peligro, logró abatirle de un certero disparo de su escopeta. Por fin, casi al final de mi segundo turno y tras 5 balas y un par de flechas disparadas, lograba abatir a mi primer rival.

Turno 3:

Sander después de agotar su provisión de balas, se colgó el rifle del hombro y comenzó a bajar velozmente por las escaleras de la elevada torre de extracción, la lucha estaba allí abajo y sin balas ella no podría aportar nada al combate, había llegado la hora de pasar al combate cuerpo a cuerpo con su filo medio.
Susi por su parte reaccion√≥ al movimiento de un valeroso Sangre Negra que se acerc√≥ lo suficiente como para intentar cargarle en el siguiente turno, aprovech√°ndose del √°nimo que le daba tener cerca a su compa√Īero montado en moto para infundir miedo a sus rivales. Pero mi joven piltrafa, dispuesta a demostrar que era alguien entre su gente y que estaba dispuesta a ganarse un nombre, carg√≥ hacia el enemigo profiriendo un gigantesco grito de guerra.



‚Äú ‚Äď Mierda, mierda, mierda‚Ķ-, la joven piltrafa manoseaba nerviosamente su bate de b√©isbol mientras miraba alternativamente la cantimplora que se llenaba con el peque√Īo chorro de agua que sal√≠a de la fuente que estaba defendiendo y por otro lado a aquel grupo de fan√°ticos que se estaba acercando poco a poco a su posici√≥n. La tensi√≥n era cada vez m√°s palpable y Susi decidi√≥ que no iba a permitir que la cazaran como a un gusarajo, arrastrada fuera de un agujero y molida a palos hasta que dejara de moverse. As√≠ que cogi√≥ una fuerte bocanada de aire y sali√≥ lanzada hacia el enemigo profiriendo un feroz grito de guerra‚ÄĚ

El impacto propinado por el bate de b√©isbol fue tan brutal, que  logr√≥ tumbar a su rival de un bestial batazo incapaz de atajar.  Danny se qued√≥ en la recamara, manteniendo la posesi√≥n de la fuente y con el arco listo para disparar si no lograba abatir a su rival la joven piltrafa. Aqu√≠ mi plan era sencillo, si la moto lograba sobrevivir al final del turno, tratar√≠a de ofrecerle un objetivo f√°cil, a ver si lograba que se quedase a distancia de carga y pudiese acabar con ella‚Ķ, pero antes de llegar al siguiente turno, me quedaba uno de mis mejores ases en la manga, para tratar de acabar con el motorista rival.

‚ÄúClint escuch√≥ el alarido mezcla de rabia y miedo que lanz√≥ Susi y vio como √©sta cargaba desde su escondite bate en mano para enfrentarse al grupo de fan√°ticos adoradores de la gasolina que se acercaban a ella y a Danny. Se le llen√≥ el pecho de orgullo por c√≥mo la joven decid√≠a afrontar su destino. Mejor caer de pie, haciendo frente a los enemigos, que dejando que √©stos te acorralen y te destrocen. La chavala descarg√≥ toda su furia contra el m√°s cercano, logrando abatirle con un poderoso golpe‚Ķ, pero lo iba a pasar muy mal cuando sus rivales, se diesen cuenta que estaba sola sin nadie para apoyarla‚Ķ . Eso decidi√≥ a Clint, nadie merece caer solo, sabiendo que nadie le apoya. Desenvaino su filo medio y con una veloz carrera se fij√≥ como objetivo tumbar a aquel fulano en moto que hab√≠a frenado su carrera con un trompo para cargar contra la novata‚Ķ‚ÄĚ



El ataque no pudo salirme mejor, en la escopeta a√ļn me quedaba un cartucho y lo reservaba para una situaci√≥n desesperada, prefer√≠a usar el filo medio contra el confiado Hijo de la Sangre Negra al que sorprendido por la carga de la joven piltrafa, no se fij√≥ en el peligroso curtido que se le aproximaba por la espalda y que con un par de r√°pidos tajos de su filo, logr√≥ abatirle. No sab√≠a si Clint lograr√≠a sobrevivir a la m√°s que posible tormenta de disparos que le pod√≠a llover encima, pero desde luego en esa partida ya hab√≠a cumplido m√°s que de sobra con su cometido, al abatir una mini rival y al eliminar al peligroso motorista, que mi rival habr√≠a podido lanzar en un turno final para acabar con alguno de mis k√≠es y privarme de alg√ļn punto de objetivo.

Las cosas pintaban bastante bien a esas alturas de la partida, ya hab√≠a logrado abatir tres minis rivales, entre ellas la del motorista, para m√≠ una de las minis que m√°s problemas pod√≠a causarme al atacar casi en cualquier parte del campo de batalla en un ataque rel√°mpago. Las tres bajas causadas me permit√≠an nivelar bastante el n√ļmero de enemigos a los que enfrentarme, ya que era superado ampliamente en n√ļmero al inicio de la partida.

Turno 4:


Con Sander utilic√© mis tres acciones del turno en terminar de descender por las escaleras y avanzar todo lo que pude hacia el combate. La posici√≥n de disparo en la que hab√≠a desplegado era inmejorable‚Ķ, pero tras haber terminado con su reserva de balas, eso le hab√≠a supuesto usar dos turnos completos en tratar de cargar al combate y a√ļn estaba lejos de llegar a conseguirlo.

“-Ziummm, ziummmmm…-

Las balas zumbaban alrededor de Clint, pero √©l no estaba dispuesto a agacharse y hurtar el cuerpo, √©l era ‚Äúel Guapo‚ÄĚ, bregado en incontables reyertas y no se iba a dejar amilanar por aquel grupo de mierdecillas adoradores de un l√≠quido de mierda. Sab√≠a que se arriesgaba a llevarse un plomazo, pero tambi√©n que es actitud pon√≠a nervioso a los rivales menos bregados. Levant√≥ su goteante filo medio, se√Īal√≥ a uno de aquellos mierdecillas y se lanz√≥ contra √©l, mientras le√≠a el miedo en los ojos de su siguiente v√≠ctima‚ÄĚ




Clint por su parte hab√≠a aguantado un par de disparos desafortunados en el turno anterior que pasaron sin rozarle siquiera. Ten√≠a un rival bastante cerca armado con una pistola y no iba a permitir que le volviese a disparar de nuevo‚Ķ, as√≠ que con su filo medio a√ļn goteando por la sangre de su √ļltimo rival, cargo contra su nueva presa, a la que tambi√©n abati√≥ usando su la fuerza bruta que le confiri√≥ la carga que realiz√≥. √Čste rival estaba cerca de uno de los martinejos que conced√≠an puntos extras y que a esas alturas de partida, tendr√≠a que coger como fuese para tratar de empatar el resultado.

Jaime Oliver, desde su privilegiada posición en lo alto del depósito de gasolina, intentó disparar contra el Guardián de la Llama, pero se trataba de un tiro demasiado lejano y la flecha pasó bastante desviada de su objetivo.



Alabama por su parte apunt√≥ con su arco y derrib√≥ a uno aquellos Hijos de la Sangre Negra que segu√≠an fan√°ticamente al Guardi√°n de la Llama hasta el punto de interponerse en el camino de las flechas que a √©ste le pudieran lanzar, (aqu√≠ he de decir que me hubiese encantado poder disparar directamente al Guardi√°n de la Llama, pero justo en medio de la trayectoria se interpon√≠a un ‚Äúquemado‚ÄĚ que interrump√≠a la l√≠nea de tiro, as√≠ que no me quedo m√°s remedio que disparar contra √©l).

“Alabama se había quedado sola después de ver como Clint salía disparado hacia la melé en la que se había convertido su flanco izquierdo, ella se olvidó momentáneamente de eso, apartó una de las cantimploras llenas y colocó otra vacía debajo del débil chorro de agua. A continuación sacó otra flecha de su carcaj y la colocó en su arco lista para ser disparada. Comenzó a forzar la vista buscando una nueva víctima propicia y se fijó en aquellos dos fulanos que se afanaban detrás de otra fuente, parecía que estaban tratando de cortar el agua que fluía hasta la zona en la que ella se encontraba, así que sin dudarlo un momento tensó la cuerda del arco y dejó partir la flecha…, si lograba tumbar a alguno de aquellos fulanos estupendo, si no, seguro que se achantarían y dejarían de enredar…

-   Bingo -, uno de ellos fue alcanzado por la flecha y volteado en el aire por la fuerza del impacto, mientras que el otro se parapet√≥ detr√°s de la fuente que ten√≠a justo a su lado.‚ÄĚ




Por su parte Danny avanz√≥ por el lado izquierdo de la mesa para acercarse al rival y tratar de complicarle a mi rival aquel lado de la mesa que hab√≠a estado muy tranquilo. Hasta que no logr√© abatir la moto, no quise aventurarme mucho por ese lado de la mesa, por la que me pudiese liar. Por su parte Susi volvi√≥ de nuevo a la fuente que controlaba, para continuar manteniendo ese punto de objetivo y Batty ‚Äúla Fea‚ÄĚ sin nadie que le inquietase en el lado de la derecha, continu√≥ disfrutando de una pl√°cida partida.

Mi rival reposicionó sus minis cubriéndolas lo mejor que pudo dispuesto a defender los puntos obtenidos, replegó a las más adelantas…, pero hubo un valiente entre los suyos, que decidió moverse para inclinar la balanza a favor de Texco…, era un fulano armado con uno de aquellos aterradores lanzallamas, que comenzó a avanzar hacia mis kíes desde la derecha de la mesa…

A esas alturas de la partida, mi rival opt√≥ por conservar en su poder las tres fuentes que controlaba y en un alarde de ir a por la partida, realiz√≥ una tirada de t√©cnica con su Guardi√°n de la Llama para tratar de activar la fuente que √©l controlaba‚Ķ, y vaya si lo logr√≥‚Ķ . A falta de jugarse los dos √ļltimos turnos, mi rival iba por delante en el marcador 5 -3 en puntos de victoria.

‚ÄúEl Guardi√°n de la Llama hab√≠a dado orden a su gente de activar las fuentes de agua para reducir el caudal de agua que los invasores herejes trataban de robarles. Ten√≠a que retrasarles todo lo que pudiera para ganar tiempo y que los fieles que hab√≠an partido hacia unas horas regresaran al asentamiento para hacer recaer sobre ellos la justa ira de Texco. En esas estaba cavilando el Guardi√°n mientras trataba de activar su fuente para desviar el caudal de agua, cuando un flechazo se hundi√≥ en el pecho de su adepto Carl, que cay√≥ desplomado al instante. Con un √ļltimo grito de frustraci√≥n y rabia, logr√≥ activar la manija para desviar uno de los cursos de agua y de un salto se lanz√≥ tras la protectora seguridad de la enorme fuente‚ÄĚ

Turno 5:

Sander continu√≥ corriendo ese turno llegando hasta la fuente que guardaba Alabama, cada vez estaba m√°s cerca del enemigo y dispuesta a hacer algo en el √ļltimo turno para tratar de darle la victoria a sus chicos. Alabama por su parte aprovech√≥ que su jefa cubr√≠a su fuente para lanzarse a por un Martinejo que estaba a una carrera de distancia y logr√≥ atraparlo‚Ķ, ya s√≥lo quedaba uno libre‚Ķ, un suculento punto en juego al que tratar√≠a de echar el guante en el siguiente turno.

‚ÄúAlabama llevaba un rato observando como un Martinejo se hab√≠a ido acercando cada vez m√°s al sitio en el que ella se hab√≠a ocultado, cuando a su espalda sinti√≥ unos pasos que se le acercaban, se volvi√≥ con el arco tendido en un acto reflejo, no ten√≠a flecha en la cuerda, ya que acababa de dejar ir una y no le hab√≠a dado tiempo a encordar una nueva, con la esperanza de que su rival se asustara al ver un arco tendido y cejase en su intento de atacarla‚Ķ - Joder jefa‚Ķ, que susto me has dado -, era la coronel Sander, que ven√≠a sofocada por la enorme carrera que se acababa de pegar. Cuando se volvi√≥ para mirar al frente, Alabama se dio cuenta de que el Martinejo se hab√≠a quedado paralizado a unos metros de ellas, asustado al ver como una humana se acercaba a √©l cort√°ndole su ruta de escape. Alabama no dio tiempo al bicho a reaccionar y tras pegarse una corta y r√°pida carrera se lanz√≥ en plancha para atrapar al escurridizo animal por una de sus enormes orejas cuando √©ste comenz√≥ a correr tratando de huir‚ÄĚ




Clint por su parte se vio enfrentado a un dilema…, el fulano del lanzallamas había aparecido en mitad de la mesa y ahora de pronto amenazaba tanto con calcinar a Alabama, como de optar por calcinar a Sander…, él no estaba lo suficientemente cerca como para tratar de cargar contra él y no podía disparar tampoco con su escopeta…, así que opté por la opción que me parecía menos mala, obligarle a reaccionar a mis movimientos y ya que iba a perder una mini, al menos que fuese una que no me otorgase puntos de victoria en ese momento.

‚ÄúTras abatir a su √ļltimo rival, Clint comenz√≥ a avanzar hacia el que reconoci√≥ como uno de los l√≠deres de aquellos tronaos, un Guardi√°n de la Llama, se lanz√≥ directo a por √©l, cuando a media carrera vio aparecer una figura achaparrada que llevaba algo enorme colgado en su espalda‚Ķ



-   Hostia puta‚Ķ -, no le dio tiempo a articular ninguna palabra m√°s a ‚Äúel Guapo‚ÄĚ, antes de lanzarse al suelo para tratar de esquivar una enorme llamarada de fuego que ilumin√≥ la noche. La bola de fuego se adhiri√≥ a la gabardina de cuero con la que se cubr√≠a y prendi√≥ otras partes de su cuerpo. El curtido pandilleros comenz√≥ a rodar por el suelo y a desprenderse de sus ropas en llamas para tratar de que el fuego no le devorase. Por suerte, el fuego no roz√≥ su cara gracias a la m√°scara que llevaba puesta. Pero por ese d√≠a, se impon√≠a una retirada‚Ķ, comenz√≥ a retroceder para buscar un lugar donde revisarse las posibles quemaduras que pod√≠a haber sufrido‚ÄĚ

Así que avancé a Clint con intención de amenazar a su Guardián de la Llama, si mi rival no paraba a Clint en ese turno, en el siguiente estaría a distancia de cargar e intentaría acabar con él por todos los medios. Ante esa tesitura, mi rival decidió vaciar el depósito completo de su lanzallamas en una larga llamarada contra mi curtido veterano envolviéndolo en una bola de fuego… .Por esa partida, Clint ya había cumplido de sobra, logrando abatir a tres rivales antes de ser él abatido.

Danny por su parte continu√≥ ese turno corriendo para tratar de cargar en el √ļltimo contra uno de los rivales que conservaba en su poder la fuente del lado izquierdo de la mesa. Si lograba hacerme con el control de la fuente, nuevamente desequilibrar√≠a la partida a mi favor.

Final del turno 5 e iba un punto por detr√°s en los puntos de objetivo, 5 a 4 a favor de mi rival.

Turno 6:

Aqu√≠ hab√≠a que jug√°rsela al todo por el todo‚Ķ, Sander si una sola bala que disparar, tendr√≠a que tratar de cargar contra el Guardi√°n de la Llama, pero por desgracia √©ste estaba fuera de su distancia de carga, as√≠ que opt√≥ por la √ļnica opci√≥n que le quedaba‚Ķ, lanzarse en una veloz carrera de tres acciones para coger al √ļltimo Martinejo que continuaba correteando libremente por la mesa y lograr as√≠ 1 vital punto de victoria que lograse empatar la partida‚Ķ



Cuando mi rival me record√≥ que no hab√≠a cogido el Martinejo del demonio y por tanto no puntuaba‚Ķ,¬°nooooooooooooooooooooooooooooo‚Ķ!, en el calent√≥n por pillar el punto en disputa no ca√≠ en ese detalle‚Ķ . As√≠ que hab√≠a desperdiciado una de mis oportunidades para darle la vuelta a la partida‚Ķ, por suerte a√ļn me quedaban otro par‚Ķ

Danny midi√≥ distancias para lanzar su carga contra el rival que conservaba en su poder la fuente de la izquierda de la mesa y aunque podr√≠a haberla abatido de un flechazo, no quise arriesgarme, porque mi rival ten√≠a otra mini cerca que podr√≠a haber conservado el objetivo en un turno de movimiento posterior‚Ķ, as√≠ que opt√© por lo √ļnico que pude hacer‚Ķ, tratar de cargar a la mini y quedarme con el objetivo y tratar de resistir una carga posterior. Por desgracia no llegaba a contactar a la mini rival, aunque s√≠ hasta el objetivo‚Ķ, as√≠ que me puse en contacto con el objetivo, logrando al menos negarle un punto de objetivo a mi rival.



Alabama que era mi √ļltima oportunidad, tens√≥ su arco y dispar√≥ contra el desprotegido Guardi√°n de la Llama rival, ya nadie se interpon√≠a entre los disparos que le pudieran realizar y √©l‚Ķ Dej√© volar los dados y acert√≥ de pleno, realic√© mi tirada de fuerza‚Ķ, y ¬°Bingo!, echamos cuentas y mi rival s√≥lo podr√≠a salvar su Guardi√°n con un 10 en la tirada de dados‚Ķ

‚ÄúTras volver de nuevo a la seguridad de su posici√≥n inicial, Alabama dej√≥ el Martinejo capturado en el suelo y puso una de sus botas encima para aprisionar al nervioso bicho, tante√≥ su carcaj y encontr√≥ su √ļltima flecha. La coloc√≥ de nuevo en el arco, tens√≥ al m√°ximo la cuerda y dej√≥ volar la flecha con toda la intenci√≥n de derribar a aquel fulano que continuaba asom√°ndose de vez en cuando para dar √≥rdenes a voz en grito a su gente, tratando de organizar el contraataque para expulsarles de su asentamiento.

La flecha impact√≥ en el Guardi√°n de la Llama‚Ķ, pareci√≥ que hab√≠a logrado cazarlo‚Ķ, el fulano se tambale√≥ un par de pasos hacia atr√°s, pero en vez de caer desplomado en el suelo, continu√≥ manteniendo la verticalidad, se arranc√≥ la flecha del pecho a la altura del coraz√≥n. Qued√≥ un momento paralizado en el sitio y meti√≥ la mano dentro de su chusmoso abrigo para sacar un mechero de metal con el logo de Texco que hab√≠a logrado parar la flecha dirigida contra su coraz√≥n‚ÄĚ

-   ¬°Texco protege, Texco protege!, comenz√≥ a gritar el enloquecido Guardi√°n.‚ÄĚ


Y como el destino es como es…, quiso que mi rival obtuviese su 10…

Ciertamente fue lo justo, mi rival jug√≥ la partida con mucha inteligencia, haciendo gala de una enorme deportividad y se√Īal√°ndome un par de errores que podr√≠an haber jugado en mi contra en el resultado final de la partida. As√≠ que siendo sinceros, creo que lo m√°s justo para ambos fue ese empate a 4 puntos de victoria arrancado in extremis por la carga de Danny y la buena suerte del Guardi√°n de la Llama

Una magnífica partida, sobre todo por la mesa en la que pudimos jugar.


Una magnífica partida, sobre todo por la mesa en la que pudimos jugar.

‚ÄúSander vi√≥ como aquel afortunado giro del destino comenzaba a enfervorecer a los seguidores de la Llama‚Ķ, as√≠ que sin pens√°rselo dos veces y en vista de la cantidad de agua que hab√≠a logrado recolectar su gente en el rato que dur√≥ la trifulca, comenz√≥ a silbar y orden√≥ a su pe√Īa que retrocediese llev√°ndose todos los recipientes que hab√≠an tra√≠do llenos de agua.
Ella fue la √ļltima en salir por el agujero que hab√≠an utilizado en la valla para entrar, se qued√≥ all√≠ plantada, guard√°ndole las espaldas a su gente, viendo como sal√≠an uno a uno por el agujero, con una gran sonrisa en la cara, Betty le ofreci√≥ una de las cantimploras llenas de agua antes de salir del recinto. Clint pas√≥ por su lado, apestando a cuero quemado y con las ropas hechas polvo y llenas de quemaduras, le mir√≥ con cara interrogativa, joder, la √ļltima vez que le vio fue desapareciendo en una enorme bola de fuego‚Ķ  Pero el curtido veterano pas√≥ por su lado renegando y lo dej√≥ pasar, ya se enterar√≠a de la historia m√°s tarde, el muy cabr√≥n era un duro hueso de roer y como acababa de demostrar, era capaz de renacer de sus cenizas.

-   Volvemos a casa -, murmur√≥ cuando fue la √ļltima en abandonar aquel lugar perdido en el culo del P√°ramo‚ÄĚ



madrid *
 
     
     

Re:PUNKAPOCALIPTYC: "La Leyenda del Mongolongo de Oro" Desconectado Abrasapuentes
Cabo (340 mensajes) #6. 28 Sep 2017, 16:53

Tercera Partida Torneo Punkapocaliptic Freaks Wars:

‚ÄúLa traves√≠a por el Bald√≠o puso al l√≠mite de la supervivencia a los k√≠es de la coronel Sander. A pesar de las provisiones y las cargas de agua obtenidas en el asalto al peque√Īo asentamiento de aquel grup√ļsculo de los Hijos de la Sangre Negra, el viaje a trav√©s de los l√≠mites del inclemente Bald√≠o, estuvo a punto de costarles la vida. Las temperaturas durante el d√≠a eran tan elevadas, que incluso tumbados como pasaban las horas de luz solar, refugiados bajo improvisados refugios con las telas y sus armas haciendo de soporte, cualquier m√≠nimo movimiento que realizasen era agotador.
Pr√°cticamente era imposible descansar durante el d√≠a, cuando la abrasadora luz solar comenzaba a desaparecer en el horizonte el grupo comenzaba a activarse, cada d√≠a con movimientos m√°s cansados y torpes que el d√≠a anterior. Com√≠an un r√°pido bocado y antes de que hubiese desaparecido el √ļltimo rayo de luz, se pon√≠an en marcha y se pasaban toda la noche avanzando a trompicones por el inmenso cansancio que cada d√≠a les invad√≠a m√°s y m√°s.

Las conversaciones cada vez eran más escasas hasta que prácticamente habían desaparecido. Sólo la fuerte determinación de Clint y la coronel Sander mantuvo unido al grupo, impidiendo que ninguno de sus kíes se abandonara y se tumbara para dejarse morir.

Cuando ya llevaban dos semanas de viaje, comenzaron a ver una peque√Īa elevaci√≥n que con cada paso que daban y creciendo m√°s y m√°s, hasta que al atardecer de ese d√≠a, acab√≥ por ocupar todos su horizonte. Ese amanecer cuando por fin dieron por terminada la caminata del d√≠a, Danny esboz√≥ una sonrisa de labios resecos

-   El Espinazo del Bald√≠o -  grazn√≥ con una voz √°spera y reseca por la falta de agua. ‚Äď Ma√Īana podemos volver hacia el sur de nuevo y en un par de d√≠as estaremos fuera de este infierno.

El resto de kies, derrumbados tras la agotadora marcha del día esbozaron tímidas y cansadas sonrisas. Por fin veían el final de aquel aterrador viaje.

Cuando dos d√≠as m√°s tarde llegaron de nuevo al borde del Bald√≠o, comenzaron a ver poco a poco de nuevo peque√Īos rastros de matojos y vegetaci√≥n, animalejos peque√Īos y escurridizos que se escapaban al menor indicio de movimiento. Gracias a la pericia del grupo, pudieron comenzar a cazar peque√Īas piezas que aunque fuesen escasas en carne, al menos serv√≠an para dar consistencia a los guisos de Jaime Oliver. Los k√≠es ro√≠an y chupaban los peque√Īos huesos de los trozos de carne que les tocaban en cada comida. Pasar√≠a mucho tiempo antes de que recuperasen plenamente sus fuerzas despu√©s de la dura prueba que acababan de pasar, pero esa aventura que por poco les cuesta la vida, tambi√©n hab√≠a servido para forjar de nuevo su esp√≠ritu, hab√≠an salido del Bald√≠o con una determinaci√≥n y un brillo especial en los ojos, si hab√≠an logrado sobrevivir a esa prueba, nada podr√≠a interponerse en su camino.

Cuando un par de días después Danny, adelantada como siempre al resto del grupo en su función de exploradora, llamó su atención sobre una figura destacada en una colina cercana, fueron conscientes de que sus problemas no habían terminado. Si querían llegar a casa de una pieza y con su botín justamente obtenido, tendrían que pasar por encima de cualquier obstáculo que les saliese al paso. Ellos eran los KFC y no permitirían que nadie les robase lo que era suyo.

-   Si se nos acerca cualquier comemierda, jodedle la madre -, Sander no estaba para discursos, ni sus chicos los necesitaban. Una feroz determinaci√≥n ard√≠a en sus ojos

Cuando comenzaron a aparecer m√°s y m√°s figuras en el horizonte y comenzaron a avanzar cautelosamente hacia ellos, los k√≠es dejaron en el suelo, en un gran mont√≥n, todas sus pertenencias salvo las armas que portaban‚ÄĚ


Tras una victoria y un empate en las dos primeras partidas, llegaba a la √ļltima con un buen sabor de boca por c√≥mo se me hab√≠an dado las cosas en el torneo hasta el momento. Ahora me tocaba enfrentarme al escenario ‚ÄúAl Ataque‚ÄĚ, en el cual tendr√≠amos que repartir cada uno de los jugadores 3 marcadores de objetivos, un en nuestra zona de objetivo propia que dar√≠a 1 punto de victoria al que lo controlase, otro en el centro del campo de batalla que dar√≠a 2 puntos de victoria al que lo controlase y un tercer objetivo que hab√≠a que poner en la zona de despliegue del rival y que dar√≠a 3 puntos de victoria al rival si lograba cruzar el campo de batalla y controlarlo. Al final de cada turno de juego se contabilizar√≠an los puntos de objetivos logrados.
Adem√°s tiramos en la tabla de sucesos aleatorios y nos sali√≥ ‚ÄúArrase‚ÄĚ, al final de la partida, la banda que lograse abatir a mis miniaturas rivales capaces de controlar objetivos, ganar√≠a 2 puntos de victoria.

Antes de conocer quien sería mi rival, tenía el temor de ver que banda sería la que me tocaría enfrentarme, las de Hijos de la Sangre Negra con hasta 4 motos como las que estaban participando en el torneo podían destrozar a mi banda, es cierto que ese tipo de bandas también iban a adolecer de una grave problema en ese escenario, ya que las motos no pueden tomar objetivos y tendrían que ser el resto de las minis de la banda las que se encargaran de puntuar. Por suerte me tocó como rival una banda de Pandilleros con una lista muy similar a la mía, de hecho estuve barajando exactamente esa misma lista para jugar el torneo:

Lider pandillero con rifle y filo medio
Bruto con maza pesada
Dos piltrafas
Dos pandilleros con arco
Una pandillera con escopeta

Finalmente no me decant√© por esa lista porque consider√© que sacrificar un bruto en favor de un curtido, me podr√≠a dar m√°s flexibilidad t√°ctica. Sobre todo porque me permit√≠a tener una muy buena mini tanto en disparo como en combate cuerpo, mientras que con el bruto estaba constre√Īido al combate cuerpo a cuerpo.
La partida estaba claro que iba a decidirse en el centro del tablero, en torno a los objetivos que puntuaban 2 puntos de victoria por turno, por tanto mi intención era tomar el mío y defenderlo a toda costa al tiempo que trataría de flanquear con un par de miniaturas y acabar con las miniaturas rivales que estuvieran guardando el suyo propio, al tiempo que trataría de impedir que mi rival me flanquease y tratase de hacer con el objetivo situado en mi zona de despliegue. Si la partida se ponía muy de cara trataría de ir a por el objetivo situado en la zona de despliegue rival que me daría 3 puntos de victoria por turno que lo tuviese controlado, pero he de reconocer que desde el principio lo veía complicado

Turno 1:

“Donde las dan las toman, pensó Clint mientras veía como la banda rival comenzaba a desplegarse frente a ellos, buscando las mejores coberturas los unos y los otros para evitar los mortíferos dispares que sus rivales pudieran hacerles. En frente tenían una banda de kíes, tenían toda la pinta de ser saqueadores como ellos, que habían estado aprovechándose de los incautos que salieron a buscar fortuna en el Páramo, desvalijándoles cuando regresaban a Puentechatarra y privándoles del botín que hubiesen podido obtener.
Es cierto que ellos estaban exhaustos, hab√≠an tenido que luchar contra el Bald√≠o, pero no contra otras bandas para llegar hasta all√≠, as√≠ que aquellos fulanos se iba a llevar una buena sorpresa, ya que ellos al no tener que abrirse paso a sangre y fuego entre rivales, a√ļn conservaban plomo y flechas para defender lo que era suyo. Tan s√≥lo una cosa le preocupaba a Clint, acabar r√°pido el combate, estaban tan agotados, que si se alargaba mucho, ellos llevar√≠an las de perder.
Aquel combate ser√≠a a cara de perro y el que lograse achantar al otro, ser√≠a el que se llevase el premio‚ÄĚ


En el primer turno hice avanzar a todos los miembros de mi banda, Betty ‚Äúla Fea‚ÄĚ la situ√© en contacto con el objetivo situado en mi zona de despliegue y que me conced√≠a 1 PV si lo manten√≠a hasta el final del turno, (aqu√≠ he de decir que hubo una peque√Īa confusi√≥n, ya que de cara al torneo se cambi√≥ la forma de puntuar los objetivos y ese objetivo antes no conced√≠a PV, mi rival comenz√≥ a jugar la partida de forma normal y cuando al final del primer turno el pobre revis√≥ la redacci√≥n del nuevo escenario se llev√≥ las manos a la cabeza al no haber reparado en ese detalle, pero vamos, que no hubo ning√ļn problema y continuamos disputando la partida de forma normal). Betty no se movi√≥ de su puesto en toda la partida, concedi√©ndome al final de cada turno un nuevo PV.



Mi líder gastó sus tres acciones para llegar hasta uno de los 2 objetivos que había situados en la zona central del tablero de la mesa. Alabama avanzó por el lado derecho de mi zona de despliegue hasta colocarse detrás de un coche y trataría de defender mi flanco, al tiempo que trataría de forzar el flanco rival.



Jaime Oliver avanzó por la zona central de la mesa, pero escorado un poco hacia la izquierda del tablero, para defender que nadie se colase por ese flanco. Mientras que con Danny, Clint y la piltrafa Susi avancé siguiendo la estela de mi líder. Mi plan para los siguientes turnos estaba claro, que la piltrafa tomara la posición de Sander manteniendo el objetivo y consiguiendo PV, mientras que con Sander, Clint y Danny trataría de forzar el centro e imponer su ley… . Por desgracia mi rival pensó punto por punto lo mismo que yo y de pronto nos encontramos con el 80% de las miniaturas en juego, situadas en un radio de unos 30 cm en torno a un grupo abandonado de contenedores oxidados. En los próximos turnos se preveía que se iban a producir encarnizados combates por hacerse con su control.

Mi rival, debido al despiste antes comentado, sólo obtuvo 2PV al hacerse su líder con el otro objetivo central en disputa, por lo tanto al final del turno 1, acabamos con 2PV de mi contrincante frente a los 3PV obtenidos por mí.

Turno 2:

‚Äú- Son la pe√Īa de Trinity-, grit√≥ Jaime Oliver.

Joder, se hab√≠a parapetado detr√°s del viejo chasis abandonado de una buga del mundo del ma√Īana pasado, cuando de pronto vio pasar una mole monstruosa de una cobertura a otra y por un instante se le hel√≥ la sangre. Acababa de reconocer a esa mala bestia, era Bambino, un fulano enorme que luchaba con sus manos desnudas, el t√≠o era capaz de calzar hostias como panes y hacerte salir volando de un rev√©s. Lo conoc√≠a de cuando se dejaba caer por el restaurante y el tipo se hincaba perolos completos de alubias sin pesta√Īear‚ÄĚ




Comencé el segundo turno retrasando la actuación de mi líder, para a continuación reposicionar a Jaime Oliver para cubrir la posible salida en tromba de mis rivales a través del lado izquierdo de la zona central del tablero, reforcé esa zona colocando a Danny en el límite de uno de los contenedores, pero orientada hacia la derecha de la mesa, por si alguno de mis rivales salía por ahí, de cara a tratar de tumbarlo de un flechazo en el siguiente turno, mi rival se dedicó a realizar movimientos similares. Clint avanzó hasta situarse al lado de Sander, en el centro del tablero de juego y en función de como fuese el turno, trataría de acabar con una pandillera rival que cubría esa zona, o atacar la fuerte posición central rival por la derecha, tratando de crear una pinza con Sander y Clint.
Betty continu√≥ en su sitio sin moverse proporcion√°ndome otro PV extra y Susi corri√≥ como una posesa para llegar hasta la altura del objetivo de Sander y ponerse en contacto con √©ste para controlarlo cuando ella se moviera. Mi rival por su parte avanz√≥ con sus otras miniaturas acerc√°ndolas a√ļn m√°s en busca de la confrontaci√≥n que estaba a punto de estallar.
Por su parte Alabama y una pandillera rival se enzarzaron en un duelo de flechas que duraría prácticamente el resto de la partida en el lado derecho de la mesa, ese turno ya se dedicaron a lanzarse flechazos uno detrás de otro sin consecuencias para ninguno de los dos bandos. Y la piltrafa rival volvió corriendo hacia su zona de despliegue tratando de acercarse al objetivo que estaba en su zona de despliegue.

Y en ese momento comenz√≥ la trifulca que durar√≠a hasta el √ļltimo turno‚Ķ . El l√≠der rival utiliz√≥ una de sus acciones para moverse y asomarse al lateral de uno de los contenedores tras el que se ocultaba, apuntar tranquilamente con su rifle y tumbar de un certero disparo a Jaime Oliver.



‚ÄúTan conmocionado se qued√≥ Jaime Oliver, que perdi√≥ un tiempo valioso desde que se gir√≥ para vocear quienes eran sus rivales hasta que comenz√≥ a cubrirse detr√°s del lugar que hab√≠a elegido para apostarse, lo justo para Trinity asomara su rifle y pr√°cticamente sin tomarse un momento para apuntar, logr√≥ descerrajarle un tiro, que aunque simplemente le roz√≥ la cabeza, le provoc√≥ tal dolor y mareo que hizo que se desplomase al suelo con la vista desenfocada y dando grandes arcadas‚ÄĚ.



Mi líder reaccionó al movimiento rival avanzando con su primera acción hasta situarse al borde de la cobertura ofrecida por el contenedor, apuntando con su rifle y…

“Sander al escuchar que se trataba del cara bonita de Trinity, se lanzó corriendo hacia delante a través de la cobertura proporcionada por los obstáculos que tenía a su alrededor, en plena carrera fue introduciendo una nueva bala en su rifle. Sabía que a ese fulano le gustaba hacer de las suyas con su rifle, así que trataría de tumbarlo antes de que su gente sufriera las consecuencias. Estaba a punto de girar la esquina de un enorme y oxidado contenedor abandonado, cuando escuchó el inconfundible sonido de una bala pasar a escasos centímetros de su cara… Por el rabillo del ojo vio como Jaime era derribado y se perdía de vista detrás del coche tras el que se había parapetado.
Sander ni se lo pens√≥ un segundo, gir√≥ la esquina encarando el ca√Ī√≥n de su arma hacia el frente al tiempo que se pon√≠a de rodillas y dispar√≥ su rifle, para acto seguido ver como la sonrisa de autosuficiencia de Trinity se mudaba en una mueca de pavor al ser alcanzado por el disparo y salir lanzado hacia atr√°s. Puede que la sonrisa de dientes perfectos que a tantas pavas hab√≠a cautivado en el P√°ramo, no volviese a ver verse nunca m√°s‚ÄĚ


Bingo, el disparo de Sander había logrado tumbar a su vez al líder pandillero rival.



Al final del segundo turno la situaci√≥n estaba as√≠  con 3PV obtenidos por mi contrincante frente a los 6PV obtenidos por m√≠.

Turno 3:

Decidido a explotar el éxito de haber abatido a la líder rival, comencé el nuevo turno usando dos acciones de movimiento para cargar contra la concentración de minis rivales que había detrás de la protección de los viejos y oxidados contenedores abandonados. La carga fue un éxito y logré abatir al pandillero al que había cargado. Aunque por un momento me dio un vuelco el corazón…, saque un 1 en la tirada de dados y ya imaginaba el galletón que se iba a comer Sander…

‚ÄúSin pararse a ver si el disparo hab√≠a sido mortal, Sander se puso en pie y se lanzo a la carrera desenvainando a Destripadora, corriendo hacia el otro lado del contenedor donde acababa de escuchar juramentos y maldiciones de un par de voces. Aprovechar√≠a el momento de confusi√≥n que habr√≠a causado la p√©rdida de un l√≠der tan carism√°tico entre sus chicos, para darles tan duro que no pudiesen recuperarse. Gir√≥ la esquina del contenedor descargando ya el golpe de su filo y cruz√°ndole la cara al primer fulano que se encontr√≥ all√≠, le tipo ni si quiera estaba en guardia y el tajo se le llev√≥ media cara, por lo que cay√≥ al suelo sangrando y berreando con las manos sujet√°ndose lo poco que le hab√≠a quedado de cara.‚ÄĚ



Pero mi rival lanz√≥ su dado y cuando se detuvo sac√≥ otro 1‚Ķ, giros del destino que provoc√≥ no pocas co√Īas y risas que nos pegamos los dos.



Como me quedaba otra acción por realizar, decidí cargar contra el bruto rival y aunque logré impactarle, no logré herirle.

‚ÄúTrat√≥ de saltar por encima del pataleante fulano, pero se mov√≠a tanto, que el salto que tuvo que dar para sortearle, le hizo perder el impulso que llevaba y de poco le sirvi√≥ contra la enorme mole de Bambino‚Ķ, su apresurado golpe dio con la hoja plana en el costado del gigante, que se hubiese molestado m√°s por la picadura de un mosqui√Īampa, que ante el ataque de Sander



-              Hostia puta‚Ķ-, fue todo lo que alcanz√≥ a decir la coronel.‚ÄĚ


Por su parte Clint avanzó al ver a una pandillera rival y se lanzó a la carga con su filo medio desenvainado….

‚ÄúClint aprovech√≥ que su rival estaba concentrada cargando los ca√Īones de su escopeta para realizar un ataque sorpresa sobre la pandillera rival, acometi√≥ una corta carrera para finalizar con un gran salto y al tiempo que descend√≠a, dej√≥ caer la espada contra la sorprendida rival, a la que no le dio tiempo ni a interponer los ca√Īones de su escopeta para parar el descendente golpe del mortal filo de su rival

-   Zaaaaassssssssssss, chasssssss.



Despu√©s de derribar a su rival, limpi√≥ el filo de la espada con el borde de su gabardina mientras eleg√≠a una nueva v√≠ctima a la que acechar ‚ÄĚ


El poderoso golpe de mi curtido acabó con la pandillera rival armada con escopeta. Ciertamente en esos momentos la partida se había puesto muy de cara para mí, ya que en los primeros compases del tercer turno había logrado abatir al 50% de la banda rival

Se produjo el duelo correspondiente de arqueras y nuevamente no sucedi√≥ nada rese√Īable. La piltrafa de mi rival que hab√≠a estado regresando para controlar el objetivo abandonado de su zona de despliegue lleg√≥ por fin hasta √©l. La otra piltrafa rival que hab√≠a visto caer a su l√≠der y a otro de sus compa√Īeros, decidi√≥ jug√°rsela y cargar contra mi l√≠der.



"Sander a√ļn se estaba recomponiendo del choque contra aquella mole humana, cuando de pronto vio aparecer a una joven piltrafa rodeando al gigant√≥n mientras se lanzaba hacia ella con ojos llorosos y grit√°ndole mil mierdas‚Ķ . Seguro que se trataba de alguna de esas pavas que se hab√≠an unido a la banda de Trin√≠ty encandiladas por la bonita sonrisa de aquel capullo farruco y estaban loquitas por sus huesos.
Ni por un momento le perdi√≥ la cara a Bambino, tampoco es que lo necesitase para partirle la cara de un pu√Īetazo con su guante reforzado con tachuelas de metal a aquella ni√Īata babeante‚Ķ.



-   ¬°Paaam. Chuck!

Un fuerte crujido se escuch√≥ cuando el pu√Īetazo de Sander le rompi√≥ las tochas a la tipa salt√°ndole un par de dientes por el camino y le hizo doblarse en el suelo mientras chorreaba sangre a espuertas por la destrozada nariz y escupiendo trozos de dientes y sangre por la boca‚ÄĚ.


La tirada de dados me resultó favorable y logré abatirla.

Mis piltrafas no hicieron nada en su turno para continuar sumando puntos de victoria. Y ya sólo nos quedaba por jugar el Bruto rival

‚ÄúBambino no pareci√≥ verse afectado por la escabechina que se hab√≠a producido a su alrededor al ver como tres de sus carnales ca√≠an ante aquel torbellino de acero mortal. El gigant√≥n agarr√≥ a la coronel Sander por la mu√Īeca con la que sosten√≠a su espada cuando desencaden√≥ un mandoble contra √©l, la elev√≥ de un tir√≥n en el aire hasta que le hizo despegar los pies del suelo y con la mano abierta le arre√≥ un sonoro bofet√≥n en el lateral de su cabeza a la altura de la oreja‚Ķ, bueno, oreja, mejilla y media cara, porque el fulano ten√≠a una mano tan grande como una tapa de alcantarilla.

-   Japissssssss‚Ķ-, son√≥ el inmenso bofet√≥n, al tiempo que la coronel Sander sal√≠a despedida sin sentido.



Bambino se mes√≥ la corta pelusa de su barba y comenz√≥ a andar pesadamente para girar la esquina del contenedor‚ÄĚ


Mi rival decidió continuar con el combate trabado en el que se encontraban las dos minis, en su primera acción mi líder fue más hábil que la mini de mi rival y logró impactarla aunque no herirla. Pero en la segunda acción, el bruto rival logró impactar y con la fuerza y modificadores de su arma, poco tuvo que hacer mi líder y acabó cayendo abatido por éste

Aunque el turno finalizó con ese revés para mí, era consciente de que la partida ya estaba en mi mano, mi rival había perdido más del 50% de sus integrantes y al quedar desguarnecido el objetivo central que controlaba mi rival y no tener ninguna miniatura cercana que pudiese controlarlo en turnos siguientes, yo seguiría sumando de 3 en 3 puntos mientras mi rival sumaba de 1 en 1.

Al final del tercer turno la situaci√≥n estaba as√≠  con 4PV obtenidos por mi contrincante frente a los 9 PV obtenidos por m√≠.

Turno 4:

Ese turno no hubo nada rese√Īable, nuevo duelo de arqueras en el lado derecho del tablero que volvi√≥ a finalizar con flechas volando de una lado a otro pero que no caus√≥ baja entre ellas. Yo por mi parte retroced√≠ con Danny para que el bruto rival no la cargase en ese turno y bascul√© a Clint hacia el lado por el que el Bruto rival estaba avanzando para tratar de contenerlo en el siguiente turno. Mi rival avanz√≥ con su Bruto y las piltrafas supervivientes en los dos bandos continuaron sumando puntos de victoria.



‚ÄúAl escuchar el alarido que peg√≥ su jefa, Clint decidi√≥ abandonar su idea de ir a por la piltrafa rival y apoderarse de la posici√≥n que √©sta estaba defendiendo y decidi√≥ ir a averiguar que hab√≠a podido suceder para que la coronel gritara de esa forma‚Ķ‚ÄĚ

Al final del cuarto turno la situaci√≥n estaba as√≠  con 5PV obtenidos por mi contrincante frente a los 12 PV obtenidos por m√≠.

Turno 5:

A esas alturas de la partida, la √ļnica mini que me pod√≠a complicar la partida era el Bruto rival, as√≠ que tras los movimientos del turno anterior, Clint estaba a distancia de carga y se lanz√≥ directo a entablar combate contra la mini rival.

“La presurosa carrera de Clint se vio frenada de golpe cuando de pronto de encontró con la descomunal figura de Bambino. El curtido veterano decidió dejar su escopeta apoyada al lado de un montón de escombros y desenvainó su filo medio. Bambino escupió en sus gigantescas manazas como palas y con toda la tranquilidad del mundo le dijo a Clint:

-   Mira que al final te voy a tener que dar ‚Äď
-   No me jodas Bambino, no sigas por ah√≠ o la pr√≥xima vez que vengas no te daremos el mu√Īequito del men√ļ infantil -, replic√≥ ‚Äúel Guapo‚ÄĚ, y es que al grandull√≥n le encantaba coleccionar los mu√Īequitos de ‚ÄúTipos duros del P√°ramo‚ÄĚ que daban con cada men√ļ infantil. El pobre Bambino hab√≠a tenido una prometedora carrera como Luchador del Pozo hasta que 8 Dedos se cruz√≥ en su camino y le peg√≥ tal casta√Īazo en la cabeza, que le dej√≥ con la inteligencia de un cr√≠o peque√Īo.
-   ¬°Aaaggghhhhhh‚Ķ.!, ¬°eso no, eso no, eso nooooooo! -, grit√≥ Bambino al tiempo que se abalanzaba sobre Clint y hac√≠a entrechocar las dos palmas de sus manazas contra la cabeza de su rival y terminaba descarg√°ndole un pu√Īetazo con el canto de la mano contra lo alto de la cabeza de Clint, que hizo que √©ste se desplomara sin sentido en el suelo‚ÄĚ




Aunque logré impactar e imponerme en el combate al Bruto, a la hora de herir, nuevamente volví a fallar tirada, por lo que las dos minis quedaron trabadas en combate.

Danny volvió a retrasar su posición y quedó justo por delante de Susi, protegiendo a la piltrafa de una posible carga para que pudiera continuar acumulando puntos de victoria un turno más.

‚ÄúDanny viendo la que se le ven√≠a encima, comenz√≥ a recular hasta llegar a la altura de Susi, esperando que el mastodonte prefiriera irse a otro lado y dejarla a ella en paz‚ÄĚ

El duelo de arqueras continuó en el lado derecha de la mesa de forma infructuosa, las dos estaban dejando la cobertura rival convertida en un alfiletero, de la cantidad de flechas lanzadas y falladas.




‚ÄúAlabama hab√≠a perdido la cuenta de las flechas que hab√≠a intercambiado con aquella tipa‚Ķ Joder, la t√≠a era buena, cada vez que le lanzaba una flecha, le pasaba rozando o rebotaba muy cerca de la chapa del coche con la que se proteg√≠a. La t√≠a pr√°cticamente no necesitaba ni apuntar, tensaba el arco, se asomaba lo justo y dejaba volar una nueva flecha. Ella trataba de hacer lo mismo, pero o espabilaba pronto o terminar√≠a qued√°ndose sin flechas‚ÄĚ.

Al final del quinto turno la situaci√≥n estaba as√≠  con 6PV obtenidos por mi contrincante frente a los 15 PV obtenidos por m√≠.

Turno 6:

Con la partida ya ganada, podr√≠a haber optado por retirar a Danny y Susi del objetivo que estaban defendiendo para haber tratado de ganar los 2 PV extra por ‚ÄúArrasamiento‚ÄĚ, que consiste en ver quien tumba m√°s miniaturas rivales con capacidad de conseguir objetivos. En esos momento yo hab√≠a tumbado 4 miniaturas rivales frente a las 3 que mi rival me hab√≠a tumbado a m√≠. Pero sinceramente, ten√≠a ganas de seguir jugando y con la partida tan claramente decidida a mi favor, quise intentar que Danny consiguiese su momento de gloria en la partida, as√≠ que cargu√© con ella contra la mini del Bruto.

“Cuando Danny vio como avanzaba Bambino hacia ella, decidió que trataría de cargarle y arrearle un golpetazo con su arco en la entrepierna a ver si lograba derribarle, pero el tipo tenía los brazos más largos que la cola de un galligarto. Detuvo la carrera de Danny poniéndole una mano en la cabeza y dejando que esta siguiese pataleando tratando de avanzar…, hasta que de pronto retiró la mano y Danny acabó estrellándose contra la enorme zampa de Bambino. Recogió el arco de Danny del suelo y lo partió como si se tratase de un palito.
Danny ni si quiera se lo pens√≥ dos veces y sali√≥ corriendo por patas‚ÄĚ


Los resultados del enfrentamiento fueron los mismos  de rondas anteriores‚Ķ, as√≠ que Danny fue abatida por el Bruto rival.

En el duelo de arqueras, por fin una de ellas logró impactar a la otra…, esta vez la suerte no me sonrió y Alabama cayó abatida…, visto el rato que se dedicaron a asetearse la una a la otra, no sabría decir si fue por un certero o por un afortunado disparo…



Adelanté a Susi para que se colocara delante del objetivo y tratara de impedir que el Bruto contactara contra el objetivo. Acto seguido éste cargó y…, Susi se portó como una jabata y aguantó el primer envite en pie, logrando arrearle un buen golpe a su asaltante.

‚ÄúSusi despu√©s de ver lo sucedido, agarr√≥ con fuerza su bate de b√©isbol y cuando Bambino estuvo a dos pasos de ella comenz√≥ a golpear con todas sus fuerzas al coloso. Bambino ni se inmut√≥ mientras la chica le golpeaba in√ļtilmente una y otra vez hasta que Susi se qued√≥ sin resuello. En ese momento Bambino cogi√≥ a Susi por los brazos inmoviliz√°ndola, la levant√≥ por los aires y la coloc√≥ en direcci√≥n por donde se hab√≠a ido Danny hac√≠a unos instantes. No quer√≠a hacerle da√Īo porque la chica siempre se hab√≠a portado muy bien con √©l y adem√°s le gustaba como ol√≠a‚Ķ A lo lejos vi√≥ a Betty, Bambino estaba enamorado hasta las cachas de la chica y no le apetec√≠a hacerle da√Īo, as√≠ que le sonri√≥ y mientras se daba media vuelta, decidi√≥ que como el resto de sus compa√Īeros no estaban muy all√°, ir√≠a a recogerlos y se los llevar√≠a del campo de batalla. Dejando a la asombrada Betty ‚Äúla Fea‚ÄĚ como √ļnica e indiscutible se√Īora del campo de batalla



Por desgracia éste no fue suficiente para detenerle y en el segundo golpe que dio, logró tumbar a mi valiente piltrafa

Al final de la partida, la situaci√≥n qued√≥ finalmente  con 9PV obtenidos por mi contrincante, (7PV por objetivos y 2PV por ‚ÄúArrasamiento‚ÄĚ) frente a los 16 PV obtenidos por m√≠.

Sander y sus chicos se reunieron en torno a lo hoguera que encendieron aquella noche en el campamento improvisado que montaron en el terreno por el que hab√≠an estado peleando apenas un par de horas antes‚Ķ, joder con Bambino, menuda mala bestia estaba hecha. Desde luego ellos estaban al l√≠mite de sus fuerzas por la dura prueba de la traves√≠a por el Bald√≠o, pero a√ļn estando en plena forma, no sab√≠a si podr√≠an haber hecho frente a ese tipo. Habr√≠a que pensar en ofrecerle un suculento contrato a ese tipo para que se pasase a su banda‚Ķ

Y as√≠ es como finaliza el periplo de mis k√≠es por el P√°ramo durante la fiebre del Mongolongo de Oro, mucho se habl√≥ despu√©s sobre que unos fulanos hab√≠an encontrado no se qu√© y aseguraban que era lo que todos buscaban. Algunos les creyeron, otros les llamaron embusteros de mierda y el resto de la pe√Īa, pas√≥ como de comer mierda de eso porque ya estaban liados con otra de las pajas mentales que el pendejo de Sajarratas hac√≠a correr en forma de rumores por ah√≠. Sander estaba convencida que el viejo cabr√≥n se inventaba todas aquellas historias para re√≠rse de los k√≠es que se las cre√≠an, pero oye, a ella le iba estupendamente as√≠, aprovech√°ndose de los pobres infelices que sal√≠an a recorrer el P√°ramo para llenar luego sus bolsillos de chapas y balas, bien dej√°ndose lo que se encontraban en su local o siendo desplumados por su banda cuando volv√≠an a casa cargados de bot√≠n"

madrid *
 
     


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