Colabora


+ Info

Últimos mensajes

Hail Caesar! Un día de Julio de 1212...

Iniciado por Tirador, 22 mar 2022, 16:27

0 Miembros y 1 Visitante están viendo este tema.

Tirador

Vamos avanzando un poco en la narración ahora en el otro flanco, donde también estaban ocurriendo cosas.

Llano de la Losa, mañana del 16 de julio del año del señor de 1212.

"Pedro II de Aragón empezaba a ver las cosas más claras. Por fin sus tropas habían conseguido salir del bloqueo y avanzar, rechazando poco a poco a los hostigadores a caballo musulmanes. Sus peones de la vanguardia y de la medianera habían formado una sólida línea de batalla continua en su flanco izquierdo, proporcionando una base sobre la cual sus caballeros se habían reorganizado y posteriormente cargado sobre los jinetes almohades. Y ahora él, al mando de la zaga donde se encontraba también su mesnada real, avanzaba hacia la derecha de su infantería, dispuesto a cargar a la menor oportunidad sobre el centro infiel, en apoyo de su (en esta ocasión) aliado castellano. Contaba con que sus caballeros de ambas batallas pudiesen romper por el centro sobre los sarracenos, siguiendo el camino que ya habían marcado sus caballeros de vanguardia. Recién le habían llegado nuevas, algo confusas aún, que le decían que los hombres de armas de la vanguardia, puesta al mando del fiel García Romeu, habían ya cargado en apoyo de los freites milites de las Órdenes contra el centro musulmán, obteniendo una ventaja... ahora solo quedaba aprovecharla.

Los jinetes musulmanes seguían con su continuo hostigamiento, pero este parecía no tener efecto sobre las tropas aragonesas. Su infantería avanzaba, lenta, pero segura, respondiendo a los dardos lanzados por los muslines, y consiguiendo mantenerlos a raya. Es cierto que los ginetes árabes a sueldo de los cristianos habían sido rechazados y desbandados, pero los caballeros aragoneses de vanguardia habían conseguido atravesar como hemos dicho las pantallas de escaramuceadores y apoyado la carga de las Órdenes Militares en el centro castellano, y ahora también el resto de la caballería aragonesa seguía sus pasos... pero no por eso cejaban en su empeño y se revolvían constantemente contra los cristianos, acosándoles de forma incesante con sus flechas, tratando de, si no de evitar, al menos retardar su avance. Pero parecía que, por el momento, todos estos esfuerzos eran en vano, pues las tropas del Rey de Aragón seguían, de forma lenta pero segura, adelante sin detenerse...


Parece ser que las cosas para el jugador almohade van de mal en peor... pero no nos olvidemos, esto es Hail Caesar! y aún, mientras no termine la partida, puede pasar de todo...

IMG_20220518_204618.jpg

Tirador

Habíamos dejado a la medianera castellana apalizando el centro musulmán... y a punto de recibir el apoyo de las tropas aragonesas... pero ya sabéis, todo puede cambiar en cualquier momento en Hail Caesar!

Cercanías del cerro de los Olivares, 7 safar del año 609 de la Hégira.

Al-Husayni, cadí supremo de Marrakech, había tenido que galopar duro para evitar ser cogido por la carga cristiana... por suerte, había podido refugiarse entre las filas de la infantería andalusí, que ahora cerraba filas para contrarestar el ataque de la caballería. Los muslines preparaban sus arcos para hacer frente a los caballeros, a pesar de que sabían que sus opciones eran escasas...  pero harían pagar caro a esos infieles su ataque.

El choque de los montados cristianos había sido brutal, como hemos dicho, desbandando totalmente a las tropas regulares almohades... pero los cristianos no habían resultado tampoco bien parados  del todo en el combate. Las bajas entre los caballeros habían sido sensibles, y alguna formación había quedado en tierra de nadie, agotados sus caballos... y rodeados por todas partes de los hostigadores musulmanes, que no dejaban de disparar continuamente sus arcos contra ellos, cobrándose su precio de sangre...

Los caballeros aragoneses que habían apoyado el ataque de las Órdenes eran algunos de los más sufrían. La mayor parte de ellos eran hidalgos menores, y sus protecciones no eran tan completas y sofisticadas como la de los grandes caballeros... con lo cual, la continua caída de flechas sobre ellos les castigaba más severamente que a los freites de las Órdenes . Para complicar la cosa, había perdido contacto con estos y veían su línea de retirada también cerrada por la presencia de los jinetes turcos al servicio almohade, que campaban a su retaguardia sin ningún obstáculo. La situación empezaba a ser desesperada...


Otra situación de la que bien podríamos haber tomado imágenes y no lo hicimos (mea culpa  :'( )... pero otra vez vuelvo a decir que estábamos tan metidos en la tensión de la partida que eso pasaba a un segundo plano... Creo que nos plantearemos en serio poner una cámara que vaya haciendo fotos automáticamente cada cierto tiempo, aunque sean tomas generales  :pp .

Edito. Aquí una foto de unidad almohade, en concreto de arqueros a caballo:



Caballero Andante

Eso de la cámara automática lo propusiste hace tiempo, y quizá sea buena idea. ¡Hay que probarlo!

Asturvettón


Tirador

Perdonad, pero con los problemas que hay con Tapatalk, que es donde puedo colgar las fotos, tengo este hilo en pausa de momento... A ver si puedo seguir cuando Dansal vuelva a conectarlo.

strategos

Por si te vale, yo tenía problemas con estas cuestiones y me pasaba que los cambios de las plataformas significaban que dejaban de verse las fotos en el foro. Al final decidí usar el blog para colgar las imágenes y terminé llevando allí una copia de los post colgados aquí para poder consultarlos más fácilmente.

Tirador

Cita de: strategos en 06 may 2022, 20:14Por si te vale, yo tenía problemas con estas cuestiones y me pasaba que los cambios de las plataformas significaban que dejaban de verse las fotos en el foro. Al final decidí usar el blog para colgar las imágenes y terminé llevando allí una copia de los post colgados aquí para poder consultarlos más fácilmente.

Yo estoy redactando la crónica primero en formato Word y después la pego en el foro. La idea fue en un principio editar un PDF. con todas... Ya veremos.

Tirador

Estamos ya llegando al momento decisivo de la batalla, donde se juega el resultado final y quien es el vencedor... nada está aún decidido.

Cercanías del cerro de los Olivares, mañana del 16 de julio del año del señor de 1212.

"El Rey Pedro de Aragón se apoyó en su alférez Miguel de Luesia para no caer de su caballo. Su brazo derecho colgaba inerte a su costado, mientras notaba correr la sangre por debajo de la protección del mismo, hasta rebosar por su guantelete y verterse sobre el suelo. Por suerte, aunque escandalosa, no era una herida mortal, aunque sí le incapacitaba para blandir su espada. Había liderado la carga de sus caballeros sobre las tropas almohades que defendían el centro, solo para ver como era alcanzada su real persona por una saeta que había perforado su cota de malla a través de una de las juntas del hombro de su armadura, dejándole en el estado que se encontraba. Para colmo, sus tropas se habían quedado desorganizadas y dispersas en el centro del campo de batalla, aunque aún conservaba el control de la mayoría de las mismas. Por lo menos habían conseguido destruir o rechazar a la mayoría de las tropas contra las que se habían dirigido, aunque estaba viendo que no iba a conseguir apoyar a su aliado el Rey Alfonso de Castilla en su carga contra el cerro donde se encontraba el pabellón del emir sarraceno. Maldijo al arquero musulmán mientras intentaba mantenerse sobre su montura... no quería retirarse al campamento, pero estaba constatando que su participación activa en la batalla había llegado a su fin."


Pues sí, la carga lanzada por las tropas de la mesnada real de Pedro II de Aragón en apoyo de su medianera ha tenido relativo éxito en rechazar a los almohades en el centro, pero con la consecuencia de que el monarca aragonés ha resultado herido en la misma, perdiendo la posibilidad de sumar sus dados de combate a los de la Mesnada Real de Aragón... de los Tres Reyes, uno ya no podrá cargar.

En la imagen se ve la posición final de las tropas del Rey Pedro II después de su carga, y al herido monarca aún al mando de sus tropas.


IMG_20220304_175643.jpg

Tirador

IMG_20220302_190704.jpg

Haciendo un experimento a ver si puedo colgar fotos...

Tirador

Y después de una pausa más prolongada de lo que hubiese deseado, vamos a ver si le damos por fin el empujón final a esta crónica.

Volvemos a la imagen del principio...

Cercanías del cerro de los Olivares, mediodía del 16 de julio del año del Señor de 1212.

"El Rey de Castilla, Alfonso VIII, miraba mientras galopaba, rodeado del polvo que levantaban sus caballeros, hacia la cima del cerro, donde se podía ver el pabellón del Miramamolín rodeado por sus cuatro costados de un mar de lanzas de la Guardia Negra. Sabía que se estaba jugando el destino de la batalla en ese momento, cuando, desorganizadas sus tropas de vanguardia y medianeras tras varias horas de combate, había decidido cargar con su zaga sobre el centro del ejército enemigo que aún combatía. Sabía que sus bajas eran grandes, pero también que las perdidas enemigas no habían sido menores. Solo esperaba que ese último esfuerzo fuese coronado por el éxito, tenía que serlo, de hecho... lo único que deploraba es que en este momento se encontraba solo con sus tropas, ya que, debido al devenir de los acontecimientos de la lucha, no había sido posible coordinar junto al suyo de un ataque simultaneo de los reyes de Aragón y de Navarra... Le habían llegado nuevas que el rey navarro Sancho llamado "el Fuerte" andaba enzarzado aún con la caballería ligera musulmana en el flanco derecho... por lo que no podía esperar un apoyo por ese lado, y vagas noticias, aún por confirmar, de que el rey Pedro habría podido resultar herido en el combate, mientras cargaba al frente de sus caballeros sobre la caballería pesada almohade. Esperaba que esto último no fuese cierto, y que pudiese contar con el apoyo del aragonés en este esfuerzo para quebrar a las huestes enemigas y salir victoriosos de aquella meseta...

Era la hora... el resto de sus batallas habían quedado deshechas y desorganizadas durante el combate, pero aún contaba con su propia Mesnada Real y varios cientos de caballeros más, tanto ultramontanos como de los diferentes grandes señores que lo habían seguido fielmente hasta allí; el arzobispo de Toledo, D. Rodrigo Jiménez de Rada, (al que había dicho antes de lanzarse a este ataque 'aquí vencemos o morimos todos' ), el de Narbona, Arnaldo Almerico, varios obispos más y, sobre todo, los magnates de su reino, Ruiz Giron, los Manriques, D. Pedro Fernández, D. Gonzalo Núñez y otros muchos más... y, a su lado, portando su estandarte con las armas de Castilla, su alférez, D. Álvaro Núñez de Lara. La flor de la caballería castellana lanzada en el asalto definitivo..."

"El Rey Sancho VII de Navarra hacia buen honor a su sobrenombre de "El Fuerte", no solamente ya por su gran estatura (más de dos varas y media, o casi 8 pies, levantaba del suelo) sino también por su fortaleza a la hora de soportar grandes cargas y esfuerzos. Ahora mismo, tras varias horas de batalla aguantando el calor de la jornada y el peso de sus armas, todavía volteaba su espada con energía y velocidad, mientras sembraba la muerte en las filas musulmanas. Lo malo era que no podía decirse lo mismo de sus seguidores, cada vez más mermados en número y fuerzas... el agotamiento empezaba a hacer mella en los guerreros navarros y en las tropas castellanas que combatían junto con ellos, haciendo cada movimiento cada vez más difícil. Pero la fatiga también parecía afectar a las tropas de los infieles que se les oponían, puesto que las mesnadas navarras cada vez se encontraban más cerca de su objetivo, el cerro donde se levantaba el pabellón del Miramamolín, el soberano almohade. - Un pequeño esfuerzo más, una carga más, la que podría ser decisiva  – se decía en su cabeza el monarca...

Alrededor de la mesnada real revoloteaban los arqueros a caballo almohades, cobrando su tributo en sangre cada vez que una descarga de flechas caía sobre los cristianos. Don Sancho guiaba a sus tropas hacia el centro del despliegue enemigo, donde podía ver las filas de la infantería de los andalusíes formadas para hacerle frente... sabía que la Mesnada Real de Castilla había debido de llegar a la distancia para lanzar su carga, y se esforzaba en todo lo posible para que sus propias tropas apoyasen aquel ataque...

Subitamente vio cruzar, apenas a un octavo de legua por delante suya, con los pendones rojos con los castillos en oro desplegados, a la mesnada del rey D. Alfonso, cargando contra el cerro que también tenía él como objetivo... maldijo en voz alta, pues ahora mismo sus tropas estaban desorganizadas para apoyar esa carga... febrilmente, dando grandes voces, trató de llamar la atención de sus, ya relativamente escasos, seguidores... era imperativo que ellos también cargasen a su vez dando soporte al rey de Castilla... pero parecía algo, en ese momento, del todo imposible..."


Aquí vemos la carga del rey de Castilla, estrellándose contra la Guardia Negra, mientras a la izquierda, muy cerca, las tropas del monarca navarro no han podido llegar al apoyo... ¿Será suficiente con el empuje en la carga de los castellanos con su monarca al frente?


Caballero Andante

¡Ostras, ya ni me acordaba de que todavía no lo habías cerrado! Vamos, quedará el último compás de la batalla.

Por cierto, a este paso, igual tienes que dejarte de informes de batalla y lanzarte a escribir una novela...
 ;D

chema1986

Muy chulo el post de la batalla de las Navas de Tolosa!

Tirador

Pabellón del Amir al-Mu'niminal-Nāṣr li-dīn Illāh Muḥammad ibn al-Manṣūr, cerro de los Olivares, 7 safar del año 609 de la Hégira.

"El tremendo estruendo que provenía del exterior, consistente en una mezcla de gritos de guerra, choque de metales, alaridos y lamentos, relinchar de caballos y otros sonidos no inteligibles, estremecía de forma constante al califa almohade. A esto se sumaba el polvo que entraba a través de la puerta entreabierta de la tienda, que hacía que el ambiente dentro del pabellón comenzase a ser agobiante. Muhammad An-Nasir trataba de parecer impasible, sentado sobre su escudo y aún sosteniendo el libro sagrado del Corán sobre sus manos... pero el temblor de las mismas que trataba de disimular amenazaba con dejar caer el libro al suelo, blasfemia tremenda para cualquier musulmán... así que el  Amir al-Mu'nimin trataba por todos los medios de controlarlo, cosa que por momentos, según crecía el sonido de la batalla que se libraba en las cercanías de su pabellón, parecía cada vez más difícil... miró disimuladamente hacía la parte de atrás de su tienda, la contraria al combate, donde se encontraba su zona privada... y la pared de fina tela de la tienda, que parecía fácil de atravesar con ayuda de un cuchillo bien afilado, tanto de fuera a dentro... como de dentro a fuera, aunque fuese todo un emir almohade el que lo hiciese...

Repentinamente, una nueva nube de polvo, más espesa que las otras, penetró por la puerta de la tienda, mientras que el ruido del combate aumentaba, cosa que An-Nasir no creía que fuese aún posible... el califa se puso en pie de un salto nervioso, apretando el Coran contra su pecho para evitar dejarlo caer... podía oír, entre los ruidos de metales y otros sonidos, un grito coreado por cientos de voces cada vez más próximas que le produjo un escalofrío por su columna vertebral... '¡Santiago!... ¡Santiago!'...  Quizás – pensó en su interior - era el momento de huir...

Pero el sonido parecía que había disminuido un tanto... sintió sus pies clavados al suelo, dudando que hacer...

De improviso, un nuevo sonido empezó a surgir... una cacofonía de voces roncas que gritaban una admonición que pronto pudo reconocer...

La puerta de la tienda se abrió de pronto, vomitando polvo a su interior y haciendo que la luz del sol entrase a raudales, enmarcando una figura que  el  Amir al-Mu'nimin, deslumbrado, no reconoció en un principio. Se encogió un poco, temiendo un ataque...

... el visir Abu Said cubierto de polvo y sangre suya y ajena, no pareció advertir la actitud de su señor... agotado, pero aún imponente, dejó caer al suelo de la tienda lo que portaba en sus manos...Muhammad An-Nasir, aún estremecido por la súbita intrusión, fijó su vista sobre el objeto alargado que había caído a sus pies... sus vivos colores, aunque cubiertos de polvo, y sus ricos tejidos y bordados llamaban la atención... se fijó en unas manchas más oscuras que salpicaban la tela... lo reconoció al punto, el estandarte real de Castilla... y esas manchas... ¿sangre?... levantó la cabeza para mirar a la cara sonriente de Abu Said, mientras el sonido de cientos de voces retumbaba en su cabeza con un grito... ¡Alá es grande! ¡Alá es grande! ¡¡VICTORIA!!

Al-Husayni, cadí supremo de Marrakech, gritaba enfervorizado junto al resto de las tropas. Frente a ellos, los restos de la mesnada real de Castilla yacían sobre la meseta... varios de sus hombres rebuscaban entre los despojos, algunos de ellos rematando a los heridos que aún se resistían... uno de los jinetes árabes levantó lo que aparentaba ser un rico yelmo, abollado pero aún reconocible, rematado por lo que parecía una corona... el cadí reconoció el objeto, y se dirigió raudo al lugar donde el guerrero que lo había hallado lo blandía en alto, mientras aullaba en señal de victoria. El fedayin, al ver acercarse al cadí, le tendió el objeto con una sonrisa de oreja a oreja, mientras señalaba hacía el lugar de donde lo había recogido... Al-Husayni bajó su mirada al cuerpo inerte que se encontraba a sus pies, aun cubierto por una armadura y los restos de los que se podía reconocer como una lujosa sobrevesta roja con motivos de castillos en oro... "


Pues sí, la carga de la Mesnada Real de Castilla se queda a las puertas de romper la defensa de la Guardia Negra... pero las bajas acumuladas hacen que la unidad quede desbandada. Y lo peor de todo esto es que al ir el rey Alfonso agregado a la Mesnada y aportar todos sus dados de combate, el riesgo de ser herido o muerto se ha multiplicado... y la tirada de resolución ha dado por resultado la muerte del monarca.

Pero...

"Sancho el fuerte de Navarra había conseguido reorganizar a su mesnada, y levantando su espada lanzó un grito de guerra que fue coreado por sus seguidores. Comenzaron a avanzar, cada vez más deprisa, lanzándose a la carga sobre las tropas andalusies que, sorprendidas por su flanco, aún permanecían organizadas en el centro del despliegue musulmán. El rey esperaba barrer las filas infieles con rapidez y poder apoyar a su aliado castellano en su ataque al centro almohade..."

En efecto, Sancho VII de Navarra carga de flanco sobre las unidades del centro musulmán...

IMG_20220304_175609.jpg :blank:

Caballero Andante

¡Ved que al punto romperemos la última línea del moro! ¡¡Caballeros, cargaaaaad!!
:vik

Suber

Madre mía madre mía madre mía.
De verdad que estoy disfrutando esto como un enano. :cc