SEGUNDA PARTE Y FIN
Turno 5
Aprovechando la situación Demetrio sitúa a la falange de hoplitas que aun no esta trabada en combate de tal manera que pueda entorpecer en la medida de lo posible las cargas de los Princeps y Hastati que tiene delante y que inevitablemente terminan sucediendo. Además, envalentonado por la visión de los Hippeis que terminan de rodear la colina, decide lanzarse el mismo a la refriega para ejercer más presión sobre los Triarii y conseguir así romper la línea romana.
Mientras tanto, en el flanco derecho romano los vélites consiguen sobreponerse al miedo y se reagrupan. En ese mismo flanco los Princeps siguen combatiendo contra el flanco hoplita pero aun cuando queda clara su superioridad en el combate los hoplitas parecen decididos a no ceder terreno y aguantar.
En el centro el panorama es mucho más cruento. La carga conjunta de Hastati y Princeps ha diezmado peligrosamente a los hoplitas aunque para su desgracia no han conseguido ni tan siquiera desordenar a la unidad. A su lado, los Peltastas se sobreponen a sus perdidas y contra todo pronóstico hacen retroceder a sus enemigos.
Los Triarii por su parte siguen haciendo un buen trabajo y soportando ellos solos la presión ya no solo de las dos mejores unidades del ejército epirota sino también la de Demetrio. Pese a la desigualdad numérica el combate está reñido y ninguno de los dos bandos cede un palmo de terreno aunque el desorden comienza a verse en las filas de Triarii.

Turno 6
Ante la aparición de la caballería epirota las unidades de velites, arqueros y honderos que previamente había situado Papilio para intentar frenarla abren fuego causándole daños moderados pero sin conseguir frenarla ya que esta inmediatamente inicia la carga contra los vélites que tiene delante. Es el inicio del fin del ejército romano. Impelidos por el impetu de la carga los Hippeis no sólo consiguen dar buena cuenta de los pobres vélites, ¡cuanta juventud perdida!, si no que persiguen a los que huyen y sus pasos les llevan hasta el mismisimo Cayo Cneo Papilio que ante la sorpresa es incapaz de reaccionar.

En el combate central continúa la carnicería. Los hoplitas que habían recibido una doble carga parecen bendecidos por los dioses y buscando vengar la muerte unos instantes antes de sus compañeros consiguen imponerse a sus enemigos y como un sólo hombre, escudo con escudo, la falange hace retroceder a los romanos sin sufrir bajas.
No es tan grata en cambio la situación para los peltastas quienes pese a no sufrir grandes bajas terminan perdiendo la formación. No así los Triarii que hombre tras hombre, muerte tras muerte permanecen incolumes en el mismo sitio y a punto estan de acabar con la vida de Demetrio Paidóctono.
En el combate de los campos de cultivo la situación permanece imperturbable: Los princeps siguen segando las vidas de los hoplitas que por fín comienzan a resentirse.

Turnos 7 y 8
La temida carga de caballería epirota ha terminado por sumir al ejército romano en la debacle: Ante su ímpetu arrollador Papilio inicia la fuga, aunque es capturado, y a su paso los Hippeis consiguen barrer del campo de batalla a la unidad de Hastati, muy debilitada por la impresionante labor de la falange a la que se enfrentaban y que también había hecho lo propio con los Princeps.

En el centro los Hastati hacen huir finalmente a los Peltastas para su regocijo, pero es demasiado tarde: Hasta el último de los Triarii ha sucumbido heroicamente a la muerte y las falanges epirotas maniobran para dar el golpe de gracia.

En los campos de trigo la batalla casi ha llegado a su fin: Los hoplitas se encuentran terriblemente diezmados y no aguantarán mucho más... Pero el día esta perdido para Roma y lo que queda de su ejército inicia la huida.


¡VICTORIA PARA EPIRO!
La partida duró algo más de una hora con discusiones de reglas y dudas de por medio pero en general quedamos relativamente satisfechos y nos divertimos, que es de lo que se trataba (Por los dioses, los Hoplitas sin armadura se pasaron casi toda la partida sacando menos de un 3 en todos sus puñeteros chequeos de formación con 1d20!) y en la práctica la mayoría de las unidades han funcionado como en la teoría pensábamos que iban a funcionar. Por supuesto, la batalla esta llena de errores tácticos (si Roma se hubiese hecho fuerte en la colina el resultado posiblemente habría sido otro) pero de lo que aquí tratábamos era de probar las mecánicas del juego y funcionalidades de las distintas unidades. Como punto final decir que se trata de una batalla "mediana" (9 unidades) y que el planteamiento inicial es jugar al menos con el doble de unidades y más oficiales (los flancos se quedan vendidísimos).
Y para terminar debo decir que creo que he disfrutado más escribiendo el informe que jugando la batalla. XD. Un saludo!
Turno 5
Aprovechando la situación Demetrio sitúa a la falange de hoplitas que aun no esta trabada en combate de tal manera que pueda entorpecer en la medida de lo posible las cargas de los Princeps y Hastati que tiene delante y que inevitablemente terminan sucediendo. Además, envalentonado por la visión de los Hippeis que terminan de rodear la colina, decide lanzarse el mismo a la refriega para ejercer más presión sobre los Triarii y conseguir así romper la línea romana.
Mientras tanto, en el flanco derecho romano los vélites consiguen sobreponerse al miedo y se reagrupan. En ese mismo flanco los Princeps siguen combatiendo contra el flanco hoplita pero aun cuando queda clara su superioridad en el combate los hoplitas parecen decididos a no ceder terreno y aguantar.
En el centro el panorama es mucho más cruento. La carga conjunta de Hastati y Princeps ha diezmado peligrosamente a los hoplitas aunque para su desgracia no han conseguido ni tan siquiera desordenar a la unidad. A su lado, los Peltastas se sobreponen a sus perdidas y contra todo pronóstico hacen retroceder a sus enemigos.
Los Triarii por su parte siguen haciendo un buen trabajo y soportando ellos solos la presión ya no solo de las dos mejores unidades del ejército epirota sino también la de Demetrio. Pese a la desigualdad numérica el combate está reñido y ninguno de los dos bandos cede un palmo de terreno aunque el desorden comienza a verse en las filas de Triarii.
Turno 6
Ante la aparición de la caballería epirota las unidades de velites, arqueros y honderos que previamente había situado Papilio para intentar frenarla abren fuego causándole daños moderados pero sin conseguir frenarla ya que esta inmediatamente inicia la carga contra los vélites que tiene delante. Es el inicio del fin del ejército romano. Impelidos por el impetu de la carga los Hippeis no sólo consiguen dar buena cuenta de los pobres vélites, ¡cuanta juventud perdida!, si no que persiguen a los que huyen y sus pasos les llevan hasta el mismisimo Cayo Cneo Papilio que ante la sorpresa es incapaz de reaccionar.
En el combate central continúa la carnicería. Los hoplitas que habían recibido una doble carga parecen bendecidos por los dioses y buscando vengar la muerte unos instantes antes de sus compañeros consiguen imponerse a sus enemigos y como un sólo hombre, escudo con escudo, la falange hace retroceder a los romanos sin sufrir bajas.
No es tan grata en cambio la situación para los peltastas quienes pese a no sufrir grandes bajas terminan perdiendo la formación. No así los Triarii que hombre tras hombre, muerte tras muerte permanecen incolumes en el mismo sitio y a punto estan de acabar con la vida de Demetrio Paidóctono.
En el combate de los campos de cultivo la situación permanece imperturbable: Los princeps siguen segando las vidas de los hoplitas que por fín comienzan a resentirse.
Turnos 7 y 8
La temida carga de caballería epirota ha terminado por sumir al ejército romano en la debacle: Ante su ímpetu arrollador Papilio inicia la fuga, aunque es capturado, y a su paso los Hippeis consiguen barrer del campo de batalla a la unidad de Hastati, muy debilitada por la impresionante labor de la falange a la que se enfrentaban y que también había hecho lo propio con los Princeps.
En el centro los Hastati hacen huir finalmente a los Peltastas para su regocijo, pero es demasiado tarde: Hasta el último de los Triarii ha sucumbido heroicamente a la muerte y las falanges epirotas maniobran para dar el golpe de gracia.
En los campos de trigo la batalla casi ha llegado a su fin: Los hoplitas se encuentran terriblemente diezmados y no aguantarán mucho más... Pero el día esta perdido para Roma y lo que queda de su ejército inicia la huida.
¡VICTORIA PARA EPIRO!
La partida duró algo más de una hora con discusiones de reglas y dudas de por medio pero en general quedamos relativamente satisfechos y nos divertimos, que es de lo que se trataba (Por los dioses, los Hoplitas sin armadura se pasaron casi toda la partida sacando menos de un 3 en todos sus puñeteros chequeos de formación con 1d20!) y en la práctica la mayoría de las unidades han funcionado como en la teoría pensábamos que iban a funcionar. Por supuesto, la batalla esta llena de errores tácticos (si Roma se hubiese hecho fuerte en la colina el resultado posiblemente habría sido otro) pero de lo que aquí tratábamos era de probar las mecánicas del juego y funcionalidades de las distintas unidades. Como punto final decir que se trata de una batalla "mediana" (9 unidades) y que el planteamiento inicial es jugar al menos con el doble de unidades y más oficiales (los flancos se quedan vendidísimos).
Y para terminar debo decir que creo que he disfrutado más escribiendo el informe que jugando la batalla. XD. Un saludo!













