Ya fuera del tema de relatos, había pensado que el "General" del Imperio fuese el Inquisidor Basherkell, mientras que por el otro lado, el malo sea un hechicero del Caos con la misión de sacar a su maestro del empíreo.
La idea es que el demonio a "invocar" fuese un Primarca demoniaco (a elegir), confinado en la disformidad. En principio, el truco está en que el Primarca se manifestaría y enrarecería la tormenta, tomaría Classis Cuarta como su reino material y desde allí, usando el Vórtice, convocaría a sus legiones (bueno, Legión

), y junto con los aliados demoniacos del Primarca y los "reclutas" y zelotes que acudieran igualmente a la batalla, usando los astilleros y las instalaciones de Classicae, formar una armada con la intención de iniciar una nueva cruzada en la Franja Este, dividiendo los recursos del Imperio y forzando su derrota final.
Más apocalíptico imposible.
Ahora bien... ¿Cómo dividimos esto en tres fases?
Al ser 100% narrativo, podemos dejar que el juego nos afecte poco. Es decir, puede que ganen los malos, pero no se logre el objetivo final, o puede que los buenos disipen la tormeta, pero el Principe Demonio se libere. Estilo GW, vamos... jeje.
En principio, hay varios escenarios posibles: Alfa, Classicae, Seges, las Minas Exteriores y Pharus. Podemos reducirlo (Alfa, por ejemplo, se puede eliminar).
El objetivo de los malos, dirigidos en la sombra (muchos de ellos sin saberlo) por el Hechicero, consiste básicamente en causar la mayor matanza posible mientras se intenta llegar a los astilleros.
El objetivo de los buenos, comandados por la Inquisición, es destruir la baliza de Pharus al precio que sea.
Posibles Fases:
1. ¡Matanza!
Las fuerzas del mal asolan Classis Cuarta, las defensas imperiales mantienen protegido el mundo de Classicae y sus astilleros, pero en las Minas Exteriores y en Seges la cosa está muy chunga.
El Inquisidor Basherkell, con la firme intención de abrirse un camino seguro hacía Pharus, ordena a los Generales que conforman el Estado Mayor Imperial que habran un pasillo en las fuerzas enemigas, disfrazando su movimiento en un vacío interés por salvar a la población local.
Mientras tanto, el Hechicero maneja los hilos de las fuerzas que el Vórtice y su Maestro le han proporcionado, y va sumando almas para añadir fuerza a su ritual de invocación.
2. Objetivos enfrentados
El Hechicero quiere los Astilleros de Navale, y el Inquidor, Pharus. No obstante, ambos quieren protegerse del ataque del contrario, por lo que las tropas se dividirán para la defensa y el ataque simultaneos.
3. Todo se decide aquí
Mientras la batalla principal se desarrolla ya en Classicae, un grupo de élite con órdenes directas del Inquisidor se encuentra en Pharus para desactivar la baliza. No obstante, las mejores tropas bajo el mando del Hechicero les estarán esperando.
Como veís, la idea es presentar escenarios muy difusos que podamos rellenar después con lo que ha pasado en las distintas mesas.
¿Qué os parece?