¡Hola! Voy a intentar aportar un par de cosillas.
Con respecto a la pregunta original de Motokita sobre la imposición de colores en WH40k:
Una cosa maravillosa de este universo siempre fue la libertad creativa que se dejaba al jugador. Aunque la cumbre estuvo en la segunda edición, cuando todo era aún fresco y honesto, las sucesivas versiones del juego no acabaron con esta invitación a inventar. En trasfondo, uso de escenografía, creación de facciones, de campañas... y de esquemas de color.
La justificación en el juego es que las partidas se desarrollan en una amplia galaxia, en un arco cronológico de miles de años -no hay por qué jugar en el 41er milenio todo el rato-, y en miles de teatros de guerra sometidos a las más variopintas y aberrantes circunstancias. Los Ultramarines podían vestir de azul pitufo en un lugar y de azul de Prusia con remates dorados en el mismo teatro cien años después. Tal vez los Tracamarines y sus brillantes armaduras violeta los relevaron apenas una década más tarde. A su vez, cierta facción de los Tracamarines, aislada de todo contacto imperial en Culusmundus Primus, no tardo mucho en descubrir las ventajas del pillaje y la piratería. Añadieron rayas amarillas a su violeta original, pasaron a llamarse los Abandonados y a escuchar suspiros cachondos en sueños...
Fuera del juego, la variedad de la uniformología histórica también es una baza. Simplemente teclea "German uniform WW2" en Google e intenta decidir cuál de las mil opciones que aparecerán es la "correcta". ¡Impósibol! El hecho es que los ejércitos históricos, incluso los muy circunscritos a un tiempo y un espacio concretos, sufren variaciones infinitas en sus uniformes. La disponibilidad de telas, tintes y complementos, las nuevas necesidades de la guerra, la adaptación a la meteorología y la geografía, el gusto de mandos y tropas... todo se combina para crear diversidad en medio de la uniformidad.
Personalmente, me gusta jugar con los ejércitos pintados. La experiencia de inmersión es radicalmente diferente cuando uno juega en una mesa decentemente preparada y con miniaturas bien pintadas. Ahí es cuando este hobby cobra todo su sentido. Aún así, no soy un nazi de la pintura y tolero sin problemas el proxy en las partidas y enfrentarme a la horda imprimada. Entiendo que tiempo, voluntad y habilidad no siempre ayudan a poder desplegar minis bien pintadas. Pero hay cómodas soluciones intermedias:
1- La que comentas, Gudari. Pagar a alguien para que te pinte las minis. La oferta hoy es infinita. Desde chavales que pintan a 3€ el keko (¡malditos!), a servicios profesionales que pueden (podemos, ehem) poner un ejército impresionante sobre tu mesa en pocos meses.
2- Pintura sencilla, pero aseada. Creo que la limpieza de acabados es la clave para que un ejército incompletamente pintado quede resultón en la mesa. Si se hace con inteligencia, se puede preparar así un ejército de 30 o 40 minis rápidamente y dejar abierta la posibilidad de irlo terminando más adelante. Un protocolo eficaz podría ser:
- Monta tus minis. Toma un par de minutos por cada una para limpiarlas de rebabas y tal.
- Decora mínimamente la peana. Una mezcla de arena de gato y arena más fina dará una textura variada muy natural y con potencial para ser completada más tarde, si lo deseas.
- Compra un aerógrafo. No hace falta que sea un pepino, pero mejor si lo es. Puedes incluso comprarlo a medias con algunos amigos. No puedo dejar de insistir en esto: ¡compra un aerógrafo!
- Imprima todo. Dispárales negro desde abajo y gris desde arriba. Esto no debería llevar más de una hora u hora y media, limpieza del aero incluida.
- Color predominante. Primero, aplica el color predominante de la mini -sea el que sea- oscurecido con un pariente más oscuro y su complementario por abajo. Luego, desde arriba, chíflale el color predominante, intentando no cubrir completamente las partes de abajo, que quedarán oscuras. Finalmente y si tu aerógrafo no es una castaña, aclara el color básico y tírale desde arriba. Esto debería llevar un par de horas para las 40 minis.
- Con pincel, pinta de negro (frío o cálido, según el contraste que quieras conseguir) todo lo que vaya a ser metálico, cinturones, botas, cachivaches, etc. Si tienes cierto pulso. puedes delinear las partes más hundidas entre piezas de ropa, entre manos y mangas, cuello de la ropa o lo que sea. Esto aumenta la nitidez de la mini y la hace parecer mucho más limpia.
- Con pincel, añade en tinta plana (sin claroscuro, vaya) el segundo color más importante de la mini. Puede ser un segundo color heráldico, cinturones y correajes, piezas de armadura sobre tela o yo qué sé.
- Pinta la peana en marrón oscuro, gris o, al menos, negro cálido. Tinta plana.
¡A la mesa! Así, en un par de tardes podrás desplegar un ejército decentito de mirar de lejos -bastante lejos- y, habiendo evitado el uso de tintas gorrinas que condicionan los colores, podrás ir acabándolo tranquilamente según te apetezca. Obviamente, la clave para que tenga un mínimo interés es el degradado de aerógrafo en el color principal.
Menudo tocho me he marcado.
