Eso está hecho!
La partida fue muy divertida y llena de momentos cómicos.
La misión fue un ocupar y mantener con despliegue en batalla campal.
Tulark ganó la iniciativa.
La verdad es que los dos primeros turnos los pasé fatal.
Me destrozó la escuadra de motos, quedando sólo el capellán, y la escuadra de asalto quedó diezmada. En contrapartida creo que yo sólo acabé con un par de necrones.
En principio había decidido ignorar el monolito y centrarme en reventar unidades, pero para el turno 2 lo único que podía hacer la escuadra de devastadores era dispararle... Y así habrian seguido hasta el fin del mundo. Ni un rasguño!
Intenté hacerle la táctica de cerrarle la puerta al monolito para evitar que teletransporte y repita autorreparación con unidades con la escuadra de asalto. Y resulta que ahora puede moverse antes de teletransportarlos?!?!?!?!
OUCH!!!
Gracias a dios, debido en gran parte al despliegue de Tulark, el monolito quedó atrapado entre la escenografía y las unidades. Eso me ayudó bastante en la partida. Bueno, eso y que Tulark sacó malas tiradas (aunque nada comparable a Keyan...

)
La decisión de teletransportar a los inmortales al principio de su turno 2 fue posiblemente lo que cambió la partida. Arrinconé con unos pocos marines a los destructores, los espectros, el monolito y a los inmortales. Aquello se convirtió en una gran melé de la que salió mal parado. Mi capellán murío, pero se llevó por delante a varios necrones. UAJAJAJA
El duelo entre el dread y los escarabajos fue tronchante.
Me asaltó en el turno 2 y allí seguian al final de mi quinto turno.
No paraba de sacar unos y doses con el dread mientras él me lo desmontaba poco a poco. No terminó destruido por pura chiripa.
Sin duda alguna la mejor unidad de la partida fue el monolito, el cual termino con las motocicletas, media unidad táctica, media unidad de asalto y los bolters de asalto de los dos rhinos... Sin duda alguna es un grandisimo HIJO de P***!
Fue una partida muy divertida y didáctica.
Y sin duda el dreadnought lo pongo porque me gusta la miniatura, porque como sospechaba no merece la pena ni de lejos.
Aunque así contado parece que fue un paseo por el campo, lo cierto es que Tulark me lo puso muy difícil y hubo momentos muy críticos. Salí victorioso, pero no indemne, Un 2-1 merecido.