¡Un debate sobre el Caos! ¡Ole! Un granito de arena:
Creo que el tema está mal planteado desde el principio. "Ganar" implica tener unos objetivos a satisfacer. Y los objetivos son necesidades no cubiertas. Y tener necesidades es cosa de entidades definidas que aspiran a desarrollar algún potencial. Y esto plantea un montón de preguntas previas:
1- ¿Qué le falta al Caos para desarrollar su potencial?, de ahí;
2- ¿Cuál es la naturaleza del Caos?, de ahí;
3- ¿Cómo conocemos el Caos?, de ahí;
4- ¿Es el Caos una cosa cognoscible?
Así que vamos con ello.
Fuera del universo de 40k, el Caos es un pastiche ochentero planteado por unos tíos de Nottingham muy inteligentes, muy leídos y muy diletantes compuesto a granel por:
- La noción lovecraftiana de que el universo es infinitamente más complejo de lo que el ser humano puede o debe comprender por ningún medio. Ni empíricamente, ni mediante razonamiento lógico abstracto ni mediante intuición. Es un universo amoral, ahumano y sumamente indiferente. También tomaron de Lovecraft la idea de un panteón que, siempre metafóricamente, habita más allá del espacio y del tiempo.
- Algunos clichés astrofísicos como la multidimensionalidad, el Big Bang o el Big Crunch. La Rhana Dhandra de los Eldar es básicamente esto, un Big Crunch que puede ser retrasado a hostias.
-
En abierta contradicción con lo anterior, la subjetividad de lo divino. No sé cómo se llama esta noción en Teología, pero seguro que hay un término para expresarla exactamente. Me refiero a la idea de que el dios existe en la medida en que sus acólitos creen en él.
- Completando y matizando la idea anterior, la Disformidad se alimenta de la subjetividad
inconsciente (en su sentido freudiano) de los seres inteligentes de la galaxia (¿del universo?).
¿O no? Los cuatro grandes poderes del Caos se alimentan efectivamente de los apetitos desmedidos de la humanidad, de los Eldar y, por supuesto, de los Squat. Pero no de los Orkos. Los Orkos veneran consciente y abiertamente a Gorko y Morko y Gorko y Morko son el exacto reflejo de la psique orkoide en la Disformidad. Los Orkos, después de todo, no tienen deseos inhibidos.

Es más, los deseos y actos piadosos de la Humanidad también tienen su manifestación disforme: los poderes de los Psíquicos sancionados, el Astronomicón, la existencia del Emperador...
Los Tiránidos merecen un hilo aparte. Los Tau apestan y, para mí, no existen. En cualquier caso, Disformidad y Caos no son lo mismo. El Caos es la manifestación disforme de los deseos inhibidos de la Humanidad y los Eldar.
Así que el Caos forma es parte de la Disformidad, pero no toda la Disformidad es Caos.
Los actos alimentan al Caos tanto o más que los deseos. Los sirvientes del Caos, de hecho, lo alimentan cometiendo conscientemente actos depravados en honor de sus señores. Así que el motor del Caos es la depravación. Pero definir "depravación" es jodido. Un acto en sí -matar, por ejemplo- no es depravado en ese universo. De hecho, en la ética imperial, matar es un acto de piedad la mayor parte de las veces. De nuevo, volvemos a la subjetividad del asunto. Un acto sólo es depravado si su ejecutor lo conceptualiza como tal.
Esto nos lleva a otra
contradicción. Parece obvio que Abbadon, por ejemplo, carece de una moral en la que la humanidad importe algo. No es un tipo exactamente piadoso que cometa impiedades. De hecho, desde la óptica de Abbadon, sus actos son correctos y éticos: sufrió una traición, el mundo se lo debe, porque yo lo valgo, etc. Sin embargo, sus amos lo usan para propiciar y cometer actos depravados en el mundo real que los refuercen en la Disformidad. Así que, en ese caso, cómo Abbadon conceptualiza sus actos es irrelevante. A no ser, claro, que Abbadon conserve un resquicio de humanidad en sus negros corazones y que llore por dentro cada vez que espachurra a un sufrido cadiano. De qué se alimentan los dioses del Caos es otra trampa lógica.
- Y luego está el problema de estos poderes del Caos. De nuevo, que sean cuatro tiene un sentido freudiano. Si combinamos entre sí los binomios destrucción-creación y dentro de uno mismo-fuera de uno mismo (creo que esto se formulaba en
El Malestar en la Cultura), nos salen los cuatro:
Khorne (destrucción fuera de uno mismo)
Nurgle (destrucción dentro de uno mismo)
Slaanesh (creación dentro de uno mismo)
Tzeentch (creación fuera de uno mismo)
Pero esto no deja de ser, como el propio logo del Caos indica, una individualización de tendencias antagónicas unidas por la base. Cada dios, entendido según su propia lógica, aspiraría a un objetivo:
Khorne: destruir el mundo.
Nurgle: que el mundo se destruya.
Slaanesh: que el mundo se cree.
Tzeentch: crear el mundo.
La tercera contradicción es esta. El Caos es como la Santísima Trinidad católica: una imposibilidad lógica que se niega a sí misma. Lo que no deja de tener sentido. Si no fuera contradictorio e ilógico, no se llamaría el Caos, se llamaría el Orden.
Resumiendo en una frase:
El Caos es la tensión dialéctica entre cuatro tendencias subjetivas antagónicas entre sí que se manifiestan a partir de la depravación -negación de la propia moral- de los seres inteligentes, que es y está fuera del espacio y del tiempo, pero que es y está a partir de los acontecimientos en el espacio y el tiempo.
Un acojonante cúmulo de contradicciones ontológicas que me parece genial. Cada vez que un autor olvida esta esencia imposible del Caos, el Caos se convierte en Marines de ManOwaR de operetta haciendo el Mal más chabacano y ramplón, que no el Caos.
Volviendo al inicio, el Caos no es cognoscible porque es caótico, luego no podemos conocerlo de ningún modo, luego no tenemos ni puta idea de cuál es su naturaleza ni de si la tiene ni de qué le falta ni de, por tanto, cuáles pudieran ser sus objetivos. Técnicamente, ni siquiera podemos afirmar que haya una guerra o que el Caos sepa que está inmerso en ella. Si el Caos es como Azathoth, que lo es, no le importa un carajo lo que hagan sus fans. Sus fans sí están en guerra, animalicos ellos.
PD: ¡Viva ManOwaR!